{"id":156950,"date":"2026-02-08T12:46:54","date_gmt":"2026-02-08T11:46:54","guid":{"rendered":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/?p=156950"},"modified":"2026-02-16T22:49:57","modified_gmt":"2026-02-16T21:49:57","slug":"diego-blasco-vazquez-en-busca-del-tesoro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/2026\/02\/08\/diego-blasco-vazquez-en-busca-del-tesoro\/","title":{"rendered":"Diego Blasco V\u00e1zquez &#8211; En busca del tesoro"},"content":{"rendered":"<p>&lt;&lt;&lt;<\/p>\n<p>Fran\u00e7oise hab\u00eda insistido en acompa\u00f1arme y llevarme hasta el muelle en mi viejo coche.<\/p>\n<p>Sab\u00edamos que seguramente yo iba a estar embarcado por un tiempo indeterminado<\/p>\n<p>y los dos quer\u00edamos aprovechar hasta el \u00faltimo momento de compa\u00f1\u00eda mutua. <!--more--><\/p>\n<p>Al amanecer, aquellos muelles secundarios del enorme puerto de Miami no presentaban la fren\u00e9tica actividad que se le puede suponer a un puerto de tanta categor\u00eda. La zona, en realidad, era un conjunto de peque\u00f1as d\u00e1rsenas, muelles y tinglados, lejos de las terminales de cruceros y zonas de contenedores. Por todos lados se pod\u00edan ver embarcaciones de distinto tama\u00f1o, en variado grado de abandono, algunos en seco, otros a flote, en los que el \u00f3xido o la madera envejecida, con la pintura cuarteada, eran las caracter\u00edsticas dominantes en aquel cuadro decadente pero marinero, a pesar de todo.<\/p>\n<p>Conoc\u00edamos el camino; ya hab\u00edamos estado all\u00ed unos d\u00edas antes, acompa\u00f1ados de un amigo, cuando cerramos el trato con el capit\u00e1n del viejo remolcador de altura, cuyo nombre no recuerdo y al que desde ahora llamar\u00e9 el \u00abM\u00e9moire\u00bb.<\/p>\n<p>El \u00abM\u00e9moire\u00bb no estaba mal conservado; se trataba de un remolcador ligeramente modificado para operaciones de buceo, dotado de una c\u00e1mara de descompresi\u00f3n bastante digna, un pescante con su motor que pod\u00eda elevar cargas medianas y unos espacios habitables bastante correctos, para la tripulaci\u00f3n y alg\u00fan pasajero ocasional.<\/p>\n<p>Mientras busc\u00e1bamos el \u00abM\u00e9moire\u00bb, pasamos por zonas cuyas referencias reconoc\u00edamos de nuestra primera visita: un motovelero en seco al que faltaba la h\u00e9lice, un mont\u00f3n de redes de pesca abandonadas, varios tinglados con grafitis y la m\u00e1s definitiva e inconfundible referencia, un pesquero de madera con nombre en espa\u00f1ol, inmovilizado por la DEA, con los accesos precintados y un cartel inequ\u00edvoco que indicaba en ingl\u00e9s \u201cno pasar\u201d. Seguramente ya no est\u00e1bamos lejos de donde el \u00abM\u00e9moire\u00bb estar\u00eda calentando m\u00e1quinas, esperando a tripulantes y pasajeros, listo para zarpar.<\/p>\n<p>A finales de los 70 decid\u00ed irme a vivir a los Estados Unidos, con el loable prop\u00f3sito de ganarme la vida all\u00ed. Mucha gente abr\u00eda los ojos con sorpresa cuando yo les contaba que era buzo profesional. Lo primero que dec\u00edan era algo como \u00abhostias chaval, la pasta que se gana en eso\u00bb, pero la triste realidad es que los sueldos en Espa\u00f1a no eran como para gastar pirotecnia.<\/p>\n<p>Los buceadores profesionales en Espa\u00f1a, tras pasar bastantes meses en la escuela de N\u00e1utica de Alicante, o en el centro de Buceo de la Armada, sometidos a una formaci\u00f3n rigurosa, nos lanz\u00e1bamos al mundo laboral para encontrarnos con trabajos duros, peligrosos y mal pagados. Con jefes tan burros como un capataz (lo s\u00e9 de o\u00eddas), que afirmaba que lo de la descompresi\u00f3n era un invento de los \u00abbuzos amariconaos\u00bb de ahora. Que hici\u00e9ramos la descompresi\u00f3n al llegar a casa o los fines de semana, dec\u00eda el pedazo de bestia. Si bien es cierto que en las plataformas de petr\u00f3leo se ganaban dos sueldos en un mes eso era porque en esos lugares se trabajaba doce horas al d\u00eda, siete d\u00edas a la semana, lo que representa, realmente, dos jornadas en una. En resumen, tras unos pocos a\u00f1os trabajando para compa\u00f1\u00edas espa\u00f1olas, me dej\u00e9 convencer por los cantos de sirena provenientes del otro lado del charco, pues es conocido que los buzos somos particularmente sensibles a este tipo de expresiones l\u00edricas.<\/p>\n<p>De modo que, tras una serie de eventos, entre ellos un matrimonio de conveniencia y varios trabajos como inmigrante ilegal, acab\u00e9 viviendo de alquiler en un diminuto apartamento de South Miami Beach (lugar al que me sigui\u00f3 mi amiga Fran\u00e7oise, desde Espa\u00f1a, unos meses despu\u00e9s).<\/p>\n<p>Tras buscar infructuosamente trabajo como buceador, en Miami aprend\u00ed oficios como limpia-ventanas (colgado de una cuerda a varios pisos de altura) o ayudante de cocina (haciendo ensaladas en un lujoso restaurante espa\u00f1ol). Pero esta vez, \u00a1por fin! hab\u00eda encontrado un anuncio en el \u00abMiami Herald\u00bb en el que se solicitaban los servicios de dos buceadores profesionales, para un trabajo <em>offshore<\/em> bien pagado y de varias semanas. En el anuncio clasificado daban un tel\u00e9fono y como direcci\u00f3n, un amarre en un muelle determinado. Tras concertar una cita por tel\u00e9fono, me dirig\u00ed al puerto acompa\u00f1ado de mi amigo Pedro, un camarero espa\u00f1ol bastante peculiar, y mi amiga Fran\u00e7oise.\u00a0 Ambos se quedaron esperando en mi coche mientras yo sub\u00eda al \u00abM\u00e9moire\u00bb para hablar con el capit\u00e1n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-157295 aligncenter\" src=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Miami_Port_1_.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"572\" srcset=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Miami_Port_1_-200x191.jpg 200w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Miami_Port_1_-300x286.jpg 300w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Miami_Port_1_-400x381.jpg 400w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Miami_Port_1_.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La primera parte de la entrevista se desliz\u00f3 a trav\u00e9s de las preguntas normales y esperadas. Mientras habl\u00e1bamos de mi experiencia (curr\u00edculum en mano), el capit\u00e1n pareci\u00f3 bastante impresionado al leer que hab\u00eda bajado a 103 metros de profundidad con una compa\u00f1\u00eda francesa, usando campana de buceo y respirando heliox, o con mi trabajo rutinario en una instalaci\u00f3n petrolera de Libia, a 54 metros de profundidad. En resumen, mi CV parec\u00eda ser el de un buzo bastante competente, por lo que el capit\u00e1n dej\u00f3 caer que, junto con otro buceador, yo era uno de los candidatos con m\u00e1s probabilidades. Tras hacerme firmar un contrato de confidencialidad, pas\u00f3 a explicarme la naturaleza de la tarea, tratando de no sonar demasiado dram\u00e1tico, ni demasiado informativo.<\/p>\n<p>Por mi parte, hice un esfuerzo para mantener mi aplomo cuando el capit\u00e1n empez\u00f3 a explicar, sin darle demasiada importancia, que se trataba de recuperar un tesoro perfectamente localizado. Inmediatamente pens\u00e9 que deb\u00eda tratarse del pecio de un gale\u00f3n espa\u00f1ol, algo \u00abrelativamente\u00bb abundante por esas aguas. Pero no, seg\u00fan el capit\u00e1n, el tesoro consist\u00eda en un cargamento de lingotes de plata que el gobierno de los EEUU hab\u00eda enviado hacia Europa, para pagar las n\u00f3minas de los soldados en el frente, durante la Segunda Guerra Mundial. Desgraciadamente, el barco que transportaba ese tesoro se hab\u00eda encontrado con un torpedo alem\u00e1n que lo mand\u00f3 al fondo del mar, en un lugar indeterminado frente a la costa de los EEUU, a una profundidad que no me dijo para no darme pistas. Sin embargo, a juzgar por los equipos a bordo, que yo hab\u00eda podido ver, y la propia configuraci\u00f3n del buque, no parec\u00eda un barco preparado para hacer buceo de saturaci\u00f3n, algo completamente imprescindible para alcanzar grandes profundidades y trabajar de forma efectiva durante largos per\u00edodos de tiempo. Por eso deduje que la profundidad de trabajo no ser\u00eda excesiva.<br \/>\nPasamos entonces a detallar las condiciones de empleo, que consist\u00edan en vivir y trabajar en alta mar, con un sueldo m\u00ednimo garantizado, que ya no recuerdo, pero que era un salario decente para un especialista. Sin embargo, y \u00e9sta era la parte m\u00e1s interesante, hab\u00eda una comisi\u00f3n para cada buzo del 1% de toda la plata subida a bordo, lo cual pod\u00eda representar una verdadera fortuna. Es decir, una vez hallado el pecio, los buzos har\u00edan turnos para entrar en los restos del buque, si era necesario usando sopletes de oxicorte o explosivos, para cargar los lingotes, o sus cajas, en unas cestas que se izar\u00edan a bordo por medio del pescante o con globos. La cosa empez\u00f3 a ponerse interesante cuando, con un aire algo m\u00e1s misterioso, me revel\u00f3 que el secreto era fundamental, pues la compa\u00f1\u00eda de rescate propietaria del \u00abM\u00e9moire\u00bb hab\u00eda pagado un dineral por la ubicaci\u00f3n del pecio, y tem\u00edan que posibles competidores intentaran quedarse con el trofeo. Fue entonces cuando, con mirada inquisitiva, me pregunt\u00f3 si sab\u00eda manejar armas de fuego. La pregunta, por lo inesperada, me sorprendi\u00f3 notablemente, as\u00ed que, tratando de no balbucear, le dije que s\u00ed, que algo sab\u00eda\u2026 que hab\u00eda hecho el servicio militar en las COE,s (las Compa\u00f1\u00edas de Operaciones Especiales) y que adem\u00e1s fui uno de los dos tiradores de precisi\u00f3n de mi compa\u00f1\u00eda. Confieso que mi formaci\u00f3n militar no era gran cosa: disparar con un mosquet\u00f3n Mauser, con m\u00e1s a\u00f1os que el arroz con leche y una mira telesc\u00f3pica normalita, adem\u00e1s de detonar un par de \u00abpetarditos\u00bb de explosivo pl\u00e1stico para impresionar a los nuevos reclutas. Aparentemente, mi respuesta le gust\u00f3 tanto que me llev\u00f3 a la popa para ense\u00f1arme una ametralladora de cinta, cubierta por una lona, que me record\u00f3 mucho a las MG alemanas que una vez us\u00e9 en pr\u00e1cticas de tiro en la mili. Sin dudar le dije que tambi\u00e9n conoc\u00eda estas m\u00e1quinas tan \u00fatiles, lo cual consigui\u00f3 sacarle una sonrisa. Al preguntarle para qu\u00e9 llev\u00e1bamos el trasto en cuesti\u00f3n me respondi\u00f3 que era para ahuyentar a posibles ladrones y otras malas gentes demasiado interesadas en nuestra misi\u00f3n, pero que esperaban no tener que usarlo. Esa explicaci\u00f3n, a mis treinta y poqu\u00edsimos a\u00f1os, no me preocupaba lo m\u00e1s m\u00ednimo. S\u00f3lo ve\u00eda la aventura y la oportunidad de ganar una buena suma, por lo que comenc\u00e9 a ilusionarme con la idea del rescate.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un rato de hablar sobre mi experiencia laboral, se despidi\u00f3 sin mucha ceremonia, dici\u00e9ndome que avisar\u00edan por tel\u00e9fono a los elegidos para confirmar fecha y hora de partida.<\/p>\n<p>Volv\u00ed al coche, donde me esperaban Pedro y Fran\u00e7oise, moderadamente ilusionado y todav\u00eda con esperanza de ser el elegido. Les cont\u00e9 a mis amigos c\u00f3mo hab\u00eda ido la entrevista y l\u00f3gicamente se quedaron maravillados con la historia, especialmente con la presencia de la MG a bordo. Con todas esas emociones frescas y Pedro al volante emprendimos la vuelta.<\/p>\n<p>Sin duda ese ambiente de aventura parec\u00eda haber animado al bueno de Pedro, que al pasar frente al barco inmovilizado por la DEA y constatar que no hab\u00eda nadie en las proximidades, par\u00f3 el coche y me propuso entrar al barco para ver qu\u00e9 hab\u00eda dentro.<\/p>\n<p>No tuvo que esforzarse mucho para convencerme, as\u00ed que saltamos f\u00e1cilmente sobre la cubierta y entramos por el \u00fanico tambucho sin candado. Fran\u00e7oise, que todo le parec\u00eda bien, se quedaba vigilando desde el coche.<\/p>\n<p>La disposici\u00f3n del buque bajo cubierta nos dej\u00f3 muy sorprendidos, porque aparte de la quilla y las cuadernas, parec\u00edan haberse llevado o destrozado todo lo dem\u00e1s: mamparos, parte del motor, etc. Al puente no se pod\u00eda acceder (pues estaba bien cerrado) y no era cuesti\u00f3n de ponerse a aporrear la puerta de una nave, confiscada o inmovilizada por la justicia, a plena luz del d\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed que nos conformamos con inspeccionar superficialmente la parte que se podr\u00eda considerar una bodega. Al cabo de unos minutos de barrerlo todo con la mirada not\u00e9 un peque\u00f1o objeto rectangular en el suelo h\u00famedo de la sentina. Al recogerlo result\u00f3 ser un carn\u00e9 de identidad colombiano, todav\u00eda vigente. El encuentro estimul\u00f3 r\u00e1pidamente el instinto \u201ccazador recolector\u201d de Pedro, que se puso a buscar fren\u00e9ticamente detr\u00e1s de las cuadernas y de los mamparos que todav\u00eda quedaban, con la esperanza de encontrar dinero o drogas escondidas. He de admitir que la situaci\u00f3n me pon\u00eda un poco nervioso; era muy consciente de que aquella entrada ilegal pod\u00eda acarrear alg\u00fan problema. Pedro, sin embargo, parec\u00eda encantado de la vida, completamente \u201cen su salsa\u201d, y tuve que insistir para que saliera de una bendita vez. Cuando ya est\u00e1bamos en el coche, a punto de marcharnos, Pedro al volante, alguien que vest\u00eda algo parecido a un uniforme nos grit\u00f3 desde la distancia, haci\u00e9ndonos se\u00f1as para que nos detuvi\u00e9ramos. Al decirle a Pedro que quiz\u00e1s ser\u00eda una buena idea parar (dado que en USA hasta los monaguillos van armados, y que el tipo parec\u00eda vestir uniforme) Pedro respondi\u00f3 muerto de risa y pisando el acelerador, exclamando que si llevaba uniforme tambi\u00e9n pod\u00eda ser un acomodador de cine. Nunca lo sabremos; lo que es seguro es que no se trataba de un monaguillo.<\/p>\n<p>Tras unos d\u00edas de espera se produjo la llamada del capit\u00e1n. No hab\u00eda pasado demasiado tiempo, aunque s\u00ed el suficiente como para meditar sobre una situaci\u00f3n que presentaba much\u00edsimas m\u00e1s inc\u00f3gnitas que respuestas. Pero no se trataba s\u00f3lo de preguntas sin responder, sino que todo aquel asunto conllevaba notables incertidumbres y, lo que es peor, serias amenazas.<\/p>\n<p>En el mundo del buceo comercial hay muchas especialidades y muchos \u00e1mbitos diferentes: el salvamento y rescate, la obra civil, el mundo del petr\u00f3leo <em>offshore<\/em>, la investigaci\u00f3n, la recuperaci\u00f3n de pecios, la b\u00fasqueda de tesoros, etc. De modo que, tras visitar el \u00abM\u00e9moire\u00bb y hablar con su capit\u00e1n, me dediqu\u00e9 a consultar por las noches con mi experta y sabia almohada y aplicar tambi\u00e9n todo lo que yo sab\u00eda del buceo, para evaluar las diferentes opciones.<\/p>\n<p>Primera duda: A la tarea de buscar tesoros, en l\u00edneas generales, se dedican compa\u00f1\u00edas con medios millonarios, desde c\u00e1maras submarinas operadas remotamente (ROV), hasta campanas presurizadas y equipos de saturaci\u00f3n, unos medios que cuestan una fortuna. En aquella \u00e9poca, esas operaciones s\u00f3lo estaban al alcance\u00a0de unas pocas compa\u00f1\u00edas muy especializadas,\u00a0que sol\u00edan actuar en las plataformas\u00a0<em>offshore<\/em>\u00a0del Mar del Norte, y en otros lugares todav\u00eda menos amables.<\/p>\n<p>Segunda duda: En el mundillo del buceo, tanto los profesionales como las compa\u00f1\u00edas de alto nivel, se conocen todos entre ellos. Por eso una operaci\u00f3n millonaria como la del \u00abM\u00e9moire\u00bb no se podr\u00eda mantener oculta mucho tiempo; la localizaci\u00f3n quiz\u00e1s s\u00ed, pero no el proyecto. Una oportunidad as\u00ed ya habr\u00eda atra\u00eddo a los mejores cazatesoros de los Estados Unidos, que en ese pa\u00eds son legi\u00f3n. Estas y otras dudas t\u00e9cnicas, que no voy a enumerar aqu\u00ed para evitar el aburrimiento de quien lea esto, se amontonaron en mi cabeza hasta que \u00abla almohada de las consultas\u00bb dijo basta y se declar\u00f3 en huelga.<\/p>\n<p>Desde ese momento, y descartado el tesoro como motivo, pas\u00e9 a sopesar otras razones que justificaran la expedici\u00f3n y claro, inmediatamente cobr\u00f3 forma otra explicaci\u00f3n mucho m\u00e1s plausible e inquietante. Un buque no se prepara en secreto y carga ametralladoras para ir a buscar langostas, por muy caras y sabrosas que sean. S\u00f3lo pod\u00eda tratarse, por tanto, de un alijo de droga, algo tremendamente com\u00fan en un lugar tan estrat\u00e9gico y lleno de dinero, millonarios e indeseables como Miami.<\/p>\n<p>Todos hemos visto im\u00e1genes de lanchas rapid\u00edsimas acosadas por helic\u00f3pteros de la polic\u00eda escapando a toda velocidad, mientras sus tripulantes lanzan fardos por la borda. Es muy probable que, si el agua no es excesivamente profunda, los patrones de la lancha tomen nota de la localizaci\u00f3n exacta del lugar, para volver posteriormente con buceadores para recogerlos. Hoy en d\u00eda, eso se puede hacer f\u00e1cilmente con \u00abGoogle Maps\u00bb, pero a finales de los setenta creo que s\u00f3lo exist\u00eda el posicionamiento GPS para barcos. Por otra parte, sin ning\u00fan tipo de dispositivo, un buen navegante, con una costa cercana y cuatro puntos de referencia en tierra, que sea capaz de memorizar, puede crear un \u00e1ngulo de dos l\u00edneas cuya intersecci\u00f3n ser\u00eda exactamente la posici\u00f3n en la que el navegante se encuentre en ese momento. Por tanto, si hace lo correcto y tiene buena memoria o saca una buena foto, puede volver a ese punto exacto tiempo despu\u00e9s, sin necesidad de haber marcado el lugar con una boya. Lo s\u00e9 por experiencia propia.<\/p>\n<p>En todo caso, tanto si un supuesto alijo de droga se va al fondo del mar arrojado por los tripulantes, como si se pierde por culpa de un naufragio o un abandono, recuperar esa mercanc\u00eda \u201cfresca\u201d en aguas abiertas es mucho m\u00e1s f\u00e1cil que entrar en un pecio de la Segunda Guerra Mundial en aguas tropicales. Verdadero laberinto de chatarra oxidada, inseguro y lleno de formaciones calc\u00e1reas y vida marina. Esta circunstancia, unida a la carencia de equipo de buceo para gran profundidad en el \u00abM\u00e9moire\u00bb, y la imposibilidad de que s\u00f3lo dos buzos pudieran rescatar toneladas de plata dentro de un pecio peligroso, me hicieron estar seguro al 99% de que se trataba de un asunto de droga.<\/p>\n<p>No tuve demasiado tiempo para seguir ahondando en los detalles de las diferentes hip\u00f3tesis. Los \u00abcazatesoros de la ametralladora\u00bb llamaron para confirmar que yo era uno de los seleccionados y me emplazaron para partir a primera hora del d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>La breve llamada me provoc\u00f3 sentimientos encontrados. Por un lado, esperaba que contratasen a otro para no tener que decidir al respecto. Por otro lado, pensaba que, si tan s\u00f3lo existiera una posibilidad, el intento valdr\u00eda la pena, pero siempre tomando medidas de autoprotecci\u00f3n. Una de esas medidas podr\u00eda ser pedir a Fran\u00e7oise que me acompa\u00f1ara al barco para fotografiarlo y esperarme en el coche. Entonces darme tiempo para que yo consiguiera alg\u00fan tipo de garant\u00eda una vez a bordo, algo que me tranquilizara antes de zarpar. No era mucho como plan B, pero no se me ocurr\u00eda otra cosa. No necesito decir que a Fran\u00e7oise no le parec\u00eda una buena idea y que mi decisi\u00f3n de aceptar el trabajo le confirmaba que yo era bastante inmaduro, so\u00f1ador y confiado.<\/p>\n<p>Con las primeras luces salimos Fran\u00e7oise y yo hacia el puerto. S\u00f3lo me llev\u00e9 una mochila peque\u00f1a con casi nada, pues me hab\u00edan dicho que en el \u00abM\u00e9moire\u00bb hab\u00eda ropa de trabajo y neoprenos de varias tallas. Recorrimos los muelles (que a esa hora parec\u00edan despertarse poco a poco) y pasamos frente a las referencias que record\u00e1bamos desde la visita anterior. El barco colombiano segu\u00eda igual de inm\u00f3vil y el motovelero en seco igual de triste sin su h\u00e9lice\u2026 Llegamos por fin a un muelle muy parecido al que record\u00e1bamos pero que estaba vac\u00edo, viudo de buque. Retrocedimos un poco pensando que nos hab\u00edamos equivocado de punto de amarre, pero no, era el mismo lugar sin duda, frente a un viejo almac\u00e9n decorado con unos grafitis cutres, imposibles de olvidar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-157296 aligncenter\" src=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Miami_Port_2_.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"771\" srcset=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Miami_Port_2_-200x257.jpg 200w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Miami_Port_2_-233x300.jpg 233w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Miami_Port_2_-400x514.jpg 400w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Miami_Port_2_.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No tard\u00e9 en encontrar a alguien a quien preguntar, un estibador del muelle. El hombre, para asegurarse a su vez, pregunt\u00f3 a un muchacho que estaba pintando el puente de un peque\u00f1o pesquero amarrado a poca distancia. En efecto, el \u00abM\u00e9moire\u00bb hab\u00eda zarpado la noche anterior y nadie sab\u00eda hacia d\u00f3nde o por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Nunca me molest\u00e9 en buscar informaci\u00f3n sobre el barco: Google a\u00fan no exist\u00eda, pero el tiempo reforz\u00f3 mi convicci\u00f3n de que aquello era un asunto de drogas. Y si eso era as\u00ed, las probabilidades de que nos hubieran pagado por nuestro trabajo eran muy escasas. M\u00e1s bien, era sumamente probable que no nos hubieran permitido salir con vida de la aventura tras subir el alijo. Lo \u00faltimo que quiere hacer un narco es gastarse los cuartos d\u00e1ndole una fortuna a un posible testigo vivo.<\/p>\n<p>Pocas cosas m\u00e1s sencillas hay que deshacerse de un cad\u00e1ver en alta mar. Basta con navegar hasta salir de la plataforma continental, o llegar a un lugar profundo con arrecifes y rocas que impidan la pesca con redes de arrastre. Es un hecho conocido que muchos cad\u00e1veres se localizan de forma fortuita con este arte de pesca. Luego, asegurarse de que el cuerpo no lleva el neopreno puesto (mejor desnudo para facilitar la digesti\u00f3n a los peces), pinchar al sujeto profusamente en abdomen y t\u00f3rax, ponerle un cintur\u00f3n con muchos plomos en la cintura y lanzarlo al mar, sin m\u00e1s ceremonias, o poniendo en un \u201ccassette\u201d el r\u00e9quiem de Mozart (opcional).<\/p>\n<p>Resulta curioso que, en cuarenta y muchos a\u00f1os, apenas haya pensado en aquella \u00abcasi\u00bb aventura y que, por eso, algunos detalles como el nombre del barco (si es que alguna vez lo supe) se me hayan olvidado. Creo, sin embargo, haber recordado lo sustancial, aunque ahora, al revivirlo, me parezca m\u00e1s un sue\u00f1o que una realidad. Sue\u00f1o o realidad que, afortunadamente, puedo contar en primera persona.<\/p>\n<p>Y una peque\u00f1a reflexi\u00f3n: no s\u00e9 cu\u00e1ntas vidas tendr\u00eda que vivir de nuevo para que algo parecido me sucediera otra vez.<\/p>\n<p>&gt;&gt;&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&lt;&lt;&lt; Fran\u00e7oise hab\u00eda insistido en acompa\u00f1arme y llevarme hasta el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":157283,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16588,41024,24901,5584,3049],"tags":[],"class_list":["post-156950","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-inmigracion-estados-unidos","category-a-consultar-con-la-almohada","category-b-diego-blasco-vazquez","category-gc-miami-florida","category-k-cazatesoros"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/156950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=156950"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/156950\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":157297,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/156950\/revisions\/157297"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/157283"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=156950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=156950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=156950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}