{"id":130343,"date":"2024-01-10T00:01:36","date_gmt":"2024-01-09T23:01:36","guid":{"rendered":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/?p=130343"},"modified":"2024-09-20T22:36:40","modified_gmt":"2024-09-20T20:36:40","slug":"diego-blasco-vazquez-de-los-cuarenta-parriba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/2024\/01\/10\/diego-blasco-vazquez-de-los-cuarenta-parriba\/","title":{"rendered":"Diego Blasco V\u00e1zquez &#8211; De los cuarenta \u00abp&#8217;arriba\u00bb&#8230;\u00ad"},"content":{"rendered":"<p>&lt;&lt;&lt;<\/p>\n<p>10 de Enero de 2024<\/p>\n<p>&lt;&lt;&lt;<\/p>\n<p>Disfrutar de la incertidumbre no es una mala forma de enfrentar la vida y sus sorpresas, especialmente cuando el azar, la necesidad y las propias limitaciones se empe\u00f1an en que acabes teniendo m\u00e1s de veinte trabajos en tu curr\u00edculum y que a los setenta te sigas preguntando qu\u00e9 vas a ser de mayor. Cuando alguien quiere saber a qu\u00e9 me dedicaba cuando a\u00fan ten\u00eda vida laboral no s\u00e9\u00ad que contestarle porque algunos de los trabajos que he desempe\u00f1ado, sea por irrelevantes, por breves, o por desagradables, ni siquiera los recuerdo sin realizar un serio ejercicio de memoria. Pero a modo de resumen puedo mencionar las profesiones que han ejercido m\u00e1s influencia en mi car\u00e1cter o las que me hacen sentir cierta nostalgia, y entre ellas una destaca sobre las dem\u00e1s: buceador.<\/p>\n<p>El buceo profesional, para cuyo aprendizaje realic\u00e9 varios cursos en la Escuela de N\u00e1utica de Alicante, sin duda marc\u00f3 una etapa de mi vida y dej\u00f3 una huella imborrable en esa parte de los recuerdos que la memoria tiende a convertir en un amable parque tem\u00e1tico. Curiosamente, esta profesi\u00f3n a la que dediqu\u00e9 bastante esfuerzo de formaci\u00f3n, la practiqu\u00e9 apenas durante seis a\u00f1os, de los veinticuatro a los treinta. Tras dejar el buceo me dediqu\u00e9 a otras cosas y durante treinta y ocho a\u00f1os no me calc\u00e9 unas aletas ni me puse un neopreno, mientras la profesi\u00f3n, con el tiempo, se convirti\u00f3 en un recuerdo agradable y nost\u00e1lgico de la juventud. A menudo les contaba a mis dos reto\u00f1os, convenientemente embellecidas, algunas an\u00e9cdotas vividas en el fondo del mar y en alg\u00fan r\u00edo o pantano.<\/p>\n<p>Mi ni\u00f1a, Susan Atenea, creci\u00f3 escuchando mis batallitas de buceo, pero sin verme nunca con un neopreno puesto. Pasaron los a\u00f1os, Atenea estudi\u00f3 Derecho y decidi\u00f3 irse a vivir a Bali para trabajar online en lo suyo, desde alguna casita cerca de la playa. Un d\u00eda me comunic\u00f3 que hab\u00eda realizado un cursillo de buceo deportivo con botellas, que hab\u00eda obtenido su licencia \u00abOpen Water\u00bb, y que yo ya no ten\u00eda excusa para no ir a bucear con ella. Me sedujo zalameramente con la descripci\u00f3n de los fondos y la fauna local, y no me pude negar a pesar de que hab\u00edan pasado treinta y ocho a\u00f1os desde mi \u00faltima inmersi\u00f3n, a la edad de treinta. Pero cuando se acerc\u00f3 el momento de la verdad me asaltaron varias dudas: \u00bfqu\u00e9 pasa si no me siento a gusto en el agua? Ya no tengo ni la agilidad ni la fuerza de los veinte o treinta a\u00f1os; a pesar de la artrosis, el sobrepeso y viejas lesiones en ligamentos de tobillo, rodilla y hombro mi forma f\u00edsica es aceptable, pero no es para echar cohetes. Y por nada del mundo quer\u00eda quedar como una patata de sof\u00e1 delante de mi ni\u00f1a. Recordaba que cuando era joven trabajaba cada d\u00eda a 52 metros de profundidad en lugares como Libia y que en el agua me sent\u00eda realmente c\u00f3modo; s\u00f3lo por placer, al zambullirme me dejaba caer hasta el fondo sin parar ni un segundo, en la postura de los paracaidistas en estilo libre, disfrutando del placer de la ca\u00edda en aquellas aguas l\u00edmpidas. Durante el descenso no necesitaba apenas mover las piernas o dirigir mi trayectoria, era una sensaci\u00f3n espl\u00e9ndida de libertad. Las herramientas que cargaba, adem\u00e1s de los plomos, me permit\u00edan descender a buena velocidad, siendo mi \u00fanica preocupaci\u00f3n compensar adecuadamente la presi\u00f3n de mis o\u00eddos. Sin embargo, yo sab\u00eda que bucear a mi edad y completamente desentrenado no iba a ser as\u00ed de f\u00e1cil (yo no soy Leni Riefensthal, que descubri\u00f3 el buceo \u00a1a los setenta y cinco!).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-130348 aligncenter\" src=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__buceando_.jpg\" alt=\"\" width=\"532\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__buceando_-200x226.jpg 200w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__buceando_-266x300.jpg 266w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__buceando_-400x451.jpg 400w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__buceando_.jpg 532w\" sizes=\"(max-width: 532px) 100vw, 532px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La sensaci\u00f3n de volver a bucear despu\u00e9s de treinta y ocho a\u00f1os<\/strong><br \/>\n<strong>es impagable, especialmente en un mar tropical.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Susan Atenea hab\u00eda reservado una jornada de inmersiones con una de las numerosas compa\u00f1\u00edas de buceo de la zona de Bali. La idea era bucear juntos y ver mantarrayas, pero yo decid\u00ed hacer una inmersi\u00f3n antes por mi cuenta, para poder entrar en el agua con mi hija sinti\u00e9ndome ya m\u00e1s c\u00f3modo y ambientado. Con ese prop\u00f3sito le ped\u00ed prestada la moto y me fui al pueblo de Ahmed, a un par de horas m\u00e1s al norte, en la isla de Bali. Buscando en Google Maps descubr\u00ed un club y escuela de buceo llamado \u00abLa Vida Loca\u00bb regentado \u00a1c\u00f3mo no! por un espa\u00f1ol con el que r\u00e1pidamente hice buenas migas y qued\u00e9 para una inmersi\u00f3n con \u00e9l y otros dos turistas. Cuando me pidi\u00f3 la licencia deportiva para el buceo y le ense\u00f1\u00e9 el carnet profesional de primera clase y el de buzo con escafandra se qued\u00f3 muy impresionado, por lo que me apresur\u00e9 a explicarle que con la falta de pr\u00e1ctica y mi edad, era mejor que me considerara y me tratara como un vejete principiante. Y menos mal que adopt\u00e9 una actitud humilde, porque pronto me di cuenta de lo desentrenado y anticuado que estaba, y lo necesario que era el trabajo de mi gu\u00eda. Cuando yo buceaba, en los a\u00f1os ochenta, no se usaban ordenadores de buceo; de hecho, no creo ni que existieran. El buceador, cuando era posible, planificaba su inmersi\u00f3n en base a la profundidad y la duraci\u00f3n prevista usando unas tablas de descompresi\u00f3n, el reloj y el profund\u00edmetro, pero actualmente se utilizan ordenadores de pulsera que hacen todos los c\u00e1lculos por ti.<\/p>\n<p>La entrada en el agua fue una verdadera bofetada para mi autoestima, pues se realizaba caminando desde la playa y hab\u00eda bastante oleaje, de forma que me sent\u00ed tremendamente inc\u00f3modo, torpe y viejo los primeros minutos; en mi mente, de forma machacona, aparec\u00eda el viejo refr\u00e1n: \u00abDe los cuarenta p&#8217;arriba no te mojes la barriga\u00bb y yo ya hab\u00eda cumplido \u00a1sesenta y nueve! Eso, unido a que la visibilidad era bastante mediocre por culpa de las olas y la lluvia reciente, me hizo sentir tan fuera de lugar como un cantante de reguet\u00f3n en una biblioteca. Otro problema que no hab\u00eda previsto es el de las lentes progresivas que necesito en la vida diaria, pues sin ellas no pod\u00eda ver el ordenador de buceo, de forma que no me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que quedarme pegado a mi amable gu\u00eda y confiar en su ordenador, evitando ir a m\u00e1s profundidad que \u00e9l para no entrar en tiempo de descompresi\u00f3n, algo que en este tipo de buceo sencillo y recreativo se intenta evitar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-130347\" src=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Almeja_electrica_.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"337\" srcset=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Almeja_electrica_-200x112.jpg 200w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Almeja_electrica_-300x169.jpg 300w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Almeja_electrica_-400x225.jpg 400w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Almeja_electrica_.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La conocida como \u00abalmeja el\u00e9ctrica\u00bb, <em>Ctenoides ales<\/em>,<\/strong><br \/>\n<strong>es en realidad fosforescente. Pecio del \u00abLiberty\u00bb, en Bali.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El lugar elegido para mi segundo \u00abbautismo\u00bb es todo un cl\u00e1sico del buceo en Bali. Se trata del pecio de un carguero norteamericano torpedeado durante la Segunda Guerra Mundial. El \u00abLiberty\u00bb, o lo que queda de \u00e9l, tuvo una vida movidita. Un torpedo japon\u00e9s le abri\u00f3 una v\u00eda de agua incompatible con una aplicaci\u00f3n \u00fatil del principio de Arqu\u00edmedes, de modo que el capit\u00e1n decidi\u00f3 vararlo en la playa antes de que se hundiera del todo. Y as\u00ed qued\u00f3 durante d\u00e9cadas; su carga fue recuperada y todo lo que qued\u00f3 despu\u00e9s fue expoliado con los a\u00f1os. Pero el pecio, embarrancado y parcialmente sumergido, decidi\u00f3 zarpar de nuevo, pero esta vez hacia el fondo: hace d\u00e9cadas un terremoto agit\u00f3 la zona de tal manera que lo movi\u00f3 hasta desplazarlo hacia aguas bastante m\u00e1s profundas. El pecio pronto se convirti\u00f3 en un maravilloso arrecife, lleno de recovecos y hierros retorcidos, dif\u00edcilmente reconocibles, pero cubiertos de vida. Y aunque actualmente recibe una cantidad enorme de buceadores visitantes, el lugar es verdaderamente m\u00e1gico y lleno de foto-oportunidades. Con una c\u00e1mara prestada y aprovechando la luz de los focos de un compa\u00f1ero de inmersi\u00f3n, pude hacer alguna fotograf\u00eda y video interesantes, pero lo m\u00e1s importante es que esa primera inmersi\u00f3n fue un perfecto entrenamiento para la aventura importante, la que iba a realizar con mi hija.<\/p>\n<p>Un par de d\u00edas despu\u00e9s, Atenea y yo est\u00e1bamos a bordo de un barquito de otra compa\u00f1\u00eda de buceo, en direcci\u00f3n a la min\u00fascula isla de Nusa Penida, muy cerca de Bali. El barquito, que pod\u00eda acomodar un buen pu\u00f1ado de buceadores con todo su equipo, era bastante r\u00e1pido gracias a sus tres fueraborda y en un par de horas lleg\u00f3 al famoso punto donde se pueden observar mantarrayas. Nuestro grupo, formado por seis o siete buceadores y dos gu\u00edas, salt\u00f3 al agua, y nuestro bote se retir\u00f3 inmediatamente a una distancia prudencial, como medida de seguridad, debido a la presencia de otros buceadores. Tras separarnos en dos grupos descendimos y comenzamos a explorar la zona con la esperanza de ver mantas, sabiendo que la peque\u00f1a meseta submarina sobre la que nos desplaz\u00e1bamos, a unos 17 metros de profundidad, era considerada por estos enormes peces como una estaci\u00f3n de servicio donde pececillos especializados se dedicaban a limpiarlas y desparasitarlas. Durante los primeros minutos no vimos nada interesante, mientras mov\u00edamos las aletas con fuerza para luchar contra la corriente. La mayor parte de las siluetas que percib\u00edamos aqu\u00ed y all\u00e1, en la borrosa y azul distancia, resultaban ser buceadores de otros grupos. Cuando me di cuenta de que \u00e9ramos docenas de turistas h\u00famedos los que pulul\u00e1bamos por esa zona, de apenas un par de hect\u00e1reas, me pregunt\u00e9 si esa ma\u00f1ana correspond\u00eda al d\u00eda libre de las rayas o si una cantidad tan grande de buzos, \u00abbuzas\u00bb y \u00abbucitos\u00bb no habr\u00eda ahuyentado a la poblaci\u00f3n local, porque pasaba el tiempo y las mantas no aparec\u00edan. Pero mientras yo estaba admirando una pareja de peque\u00f1os tiburones escondidos bajo una gran roca, noto que alguien me tira de una aleta para llamar mi atenci\u00f3n. Atenea, con una sonrisa que casi le hacia tragar agua por culpa de la boquilla del regulador, se\u00f1ala hacia un lado con gestos elocuentes.<\/p>\n<p>Saliendo del azul y gris de la relativa lejan\u00eda (bajo el agua veinte metros parece mucha distancia) un animal lento y majestuoso viene directamente hacia nosotros. No est\u00e1 nadando, vuela dentro del agua, y a medida que se acerca nos damos cuenta de lo enorme que es, con una envergadura muy superior a los dos metros. Siguiendo las instrucciones previas de nuestros gu\u00edas, no nos interponemos en su camino. De repente cuando est\u00e1 a un par de pasos (o de aleteos) de nosotros, nos evita virando hacia arriba en \u00e1ngulo recto, con tranquilidad pero sin dudar y ofrece a nuestra vista su enorme vientre blanco y plano con manchas negras perfectamente dibujadas. Le siguen varios ejemplares, algunos incluso m\u00e1s grandes, y todos nos esquivan con elegancia virando en una u otra direcci\u00f3n. Es evidente que las manchas de la panza son diferentes en cada animal y que servir\u00edan para identificarlos tan eficazmente como una huella dactilar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-130346\" src=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Manta_Point__.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"345\" srcset=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Manta_Point__-200x115.jpg 200w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Manta_Point__-300x173.jpg 300w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Manta_Point__-400x230.jpg 400w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Manta_Point__.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Manta Point, Nusa Penida, Indonesia.<\/strong><br \/>\n<strong>Uno de los lugares de buceo m\u00e1s populares de la regi\u00f3n.<\/strong><br \/>\n<strong>A la izquierda de la foto el autor de estas l\u00edneas.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante un buen rato nos desplazamos despacio entre los distintos grupos de buceadores y de mantas, unos m\u00e1s espaciados que otros. El espect\u00e1culo es sorprendentemente relajante, a pesar de la adrenalina que la contemplaci\u00f3n de la vida salvaje suele producir. Intercambio varias miradas c\u00f3mplices con mi hija mientras hacemos el signo de OK con el pulgar y el indice, aunque pronto cambiamos al signo de pulgar y me\u00f1ique estirados girando la mu\u00f1eca en el sentido de las agujas del reloj y al rev\u00e9s, en r\u00e1pida sucesi\u00f3n, como hace la juventud de medio mundo.<\/p>\n<p>Atenea se hab\u00eda salido con la suya, a sus treinta y pocos a\u00f1os hab\u00eda, por fin, buceado con su viejo \u00abpapi\u00bb, el que nunca dej\u00f3 ser buzo de coraz\u00f3n; adem\u00e1s ir al agua juntos era algo que nos hab\u00eda ilusionado durante a\u00f1os. Tan pronto como nos desembarazamos del equipo en el barquito, mientras beb\u00edamos el t\u00e9 que la tripulaci\u00f3n nos ofreci\u00f3, los dos admitimos que la ocasi\u00f3n hab\u00eda sido muy especial y que, curiosamente, a los dos se nos hab\u00eda metido algo en el ojo. Tras esta experiencia maravillosa, y teniendo en cuenta mi edad, yo ya estaba resignado a que aquella inmersi\u00f3n fuera la \u00faltima de mi vida, as\u00ed que me consider\u00e9 muy afortunado por haberlo podido hacer con Susan Atenea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s \u00abla Ni\u00f1a\u00bb me manda un v\u00eddeo suyo realmente espectacular buceando a pulm\u00f3n entre tiburones ballena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-130345 aligncenter\" src=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Tiburon_ballena_.jpg\" alt=\"\" width=\"337\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Tiburon_ballena_-169x300.jpg 169w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Tiburon_ballena_-200x356.jpg 200w, https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Diego_Blasco__Tiburon_ballena_.jpg 337w\" sizes=\"(max-width: 337px) 100vw, 337px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Susan Atenea maravillada ante un tibur\u00f3n ballena.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con este tipo de provocaci\u00f3n est\u00e1 claro que mi inmersi\u00f3n con las mantas no va a ser la \u00faltima. El billete de avi\u00f3n ya est\u00e1 comprado.<\/p>\n<p>&gt;&gt;&gt;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&lt;&lt;&lt; 10 de Enero de 2024 &lt;&lt;&lt; Disfrutar de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12714,24901,33363,23124,4286,13769],"tags":[],"class_list":["post-130343","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-batallitas","category-b-diego-blasco-vazquez","category-cz-rayas-mantas","category-cz-tiburon-ballena-whale-shark-tauro-balena","category-gl-bali","category-tn-buceo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/130343","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=130343"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/130343\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":130394,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/130343\/revisions\/130394"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=130343"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=130343"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grijalvo.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=130343"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}