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27 de Marzo de 2024

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Ya sabe usted que el tiempo de nuestra vida

se compone de ciclos. La década es uno de ellos.

En 2004 escribí un artículo sobre «Cortar el bacalao».

En 2014 hice otro, y lo titulé «Cortar el bacalao – 2014».

Mi pregunta habitual es: ¿qué habrá pasado dentro de diez años

en [el ámbito geográfico a considerar], si seguimos haciendo

lo mismo que estamos haciendo ahora mismo?

Hoy me limitaré a hilvanar un resumen muy breve

sobre lo que -creo que- estamos haciendo en 2024.

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Verá usted,el atroz diagnóstico que hizo Óscar Puente durante la investidura fallida de Feijóo ha tenido una atroz confirmación en Galicia. Los electores gallegos sabían perfectamente lo que es el Partido ¿Popular? y votaron alegremente a sus candidatos, igual que los de aquí. Transcribo un par de párrafos del instructivo discurso del Sr. Puente:

«La raíz de sus problemas está en las entrañas del Partido Popular, en su propio sistema, tan degradado que ha acabado siendo parasitado por la extrema derecha de este país. Un sistema, señoría, operativo desde el mismo momento de su fundación sobre los cimientos de Alianza Popular, y éstos a su vez sobre los del franquismo. Un sistema basado en la contabilidad y la financiación ilegal, así como en la corrupción institucional a través de la manipulación de la contratación pública a todos los niveles: central, autonómico y local.

Es la maquinaria del PP, señor Feijóo, no Sánchez, la fuente de sus males: el modus operandi del método Gürtel, de la policía patriótica, del tamayazo, al que sin el menor pudor han venido ustedes apelando en este largo mes de espera, o el de los sobresueldos, señor Feijóo, sobresueldos que cobró toda la cúpula del PP, incluido su vicepresidente interruptus, el señor Abascal, y sobresueldos que tanto el señor Abascal como usted mismo, señor Feijóo, siguen cobrando, él en Vox y usted en el Partido Popular».

Al parecer, lo que dijo el Sr. Puente en Septiembre de 2023 es cierto: los aludidos han dado la callada por respuesta.

El caso es que aunque todo sea verdad, no es toda la verdad. Para que alguien cobre un soborno es imprescindible que alguien lo pague: no hay corruptos si no hay corruptores.

Haciendo un poco de historia de estar por casa, es difícil saber en qué momento exacto apareció la forma actual del sistema. Resumiendo mucho, la cosa consiste en que las seis constructoras del IBEX arreglan pacíficamente sus asuntos en el palco del Bernabéu. Cuando se han repartido la tarta, indican a los poncios de turno cómo quieren que sea la contratación pública a todos los niveles: central, autonómico y local. El descuartizamiento artificial de las competencias entre las diferentes taifas es imprescindible para mantener estas administraciones locales pequeñas, débiles y divididas, pero complica sobremanera la gestión. Al parecer, fue el ínclito Sr. Álvarez-Cascos el que organizó el sector de negocios del PP. Desde la sede central de Génova, estableció el «caminito» para resolver amigablemente todos estos temas: un modus operandi sencillo y efectivo, hecho a gusto y conveniencia de todas las partes.

Cuando entró Zapatero en La Moncloa, todo ese sistema basado en la corrupción institucional debería haber desaparecido, ¿no? Pues bien, como diría el Sr. Puente, yo no lo recuerdo. Si se produjo algún cambio fue sólo de forma, y no de fondo. El sector de negocios del PSOE tomó el relevo de un día para otro, dirigido por uno de los políticos más nefastos que ha sufrido este país desde que hay ferrocarriles: José Blanco López, el máximo responsable de la catástrofe de Angrois.

El nunca bien ponderado Mariano Rajoy confió las Obras Públicas a una persona cuyos estudios no parecen guardar relación con las actividades del ministerio: licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca, y médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Tengo una hipótesis sobre las razones por las que obtuvo la cartera, pero todavía no he hecho la investigación necesaria para demostrarla.

Eme Punto Rajoy, con el auxilio de Luis Bárcenas y de la inefable Dolores de Cospedal, enriqueció nuestro vocabulario con dos hallazgos maravillosos: la «contabilidad extracontable» y los «finiquitos en diferido». Por otra parte, premió las labores de la ministra antes citada con un cargo importante: la presidencia del Congreso. Buscando otra cosa, como siempre, he dado con una frase de Jaime Campmany que podría ser aplicable: «Como los ojos de don Félix Pons cuando se pasma como un bausán para presidir los Plenos del Congreso», publicada en ABC, 5 de Marzo de 1989, página 37.

En su día, Pedro Sánchez puso al frente del MITMA a una licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona y máster en Derecho del Trabajo y Seguridad Social por la Universidad Pompeu Fabra. También tengo una hipótesis sobre sus razones, y tampoco sé con certeza si responde a la realidad. Antes había tenido ahí a José Luis Ábalos. ¿Era un digno sucesor de José Blanco? La «Koldosfera» sólo es una versión bastante cutre de «Acento», el «lobby» con más «glamour» del «Pepesoe». Dicha empresa, controlada por dos políticos -dicen que- «retirados», estuvo a punto de cooptar a otro exministro: el ¿comunista? Garzón, cuyas ¿excelentes? relaciones con los y las dirigentes de Unidas Podemos y Sumar podrían ser sumamente útiles cuando dichas fuerzas políticas ¿de izquierdas? recuperen la confianza de «sus» cinco millones de electores.

Los corruptores de siempre manejan a los corruptos de ahora, exactamente igual que manejaban a los de antes.

Me pregunto si D. Óscar Puente ha trazado algún plan para introducir un poquito de cordura, racionalidad y sentido común en todo esto.

Otro día, si usted quiere, podríamos hacer un nuevo ejercicio de pensamiento lateral, partiendo de uno de los principios de Edward de Bono:

«We may need to solve some problems not by removing the cause but by designing the way forward even if the cause remains in place.»

Si el Ser Supremo me da vida y salud, espero que sea dentro de otros diez años, y tal vez entonces tenga algo mejor que decirle que ahora.

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