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Publicado entre Septiembre de 2023 y Enero de 2024
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Introducción
Cuando al común de los mortales y de los profanos se nos ha tratado de explicar qué es un corsario, siempre se ha tirado por la vía más fácil, simple y simplona. Como en aquella escena de la magnífica película «Master and Commander» tras hacer nosotros la misma pregunta que aquel jovencísimo paje, uno de los veteranos, cogiéndonos del lazo, nos responde, medio en broma medio en veras, que un corsario es un pirata que tiene un papel firmado por su rey, razón por la cual, cuando se le captura, no se le puede colgar del pescuezo hasta morir.
¿Le podríamos dar la razón al veterano marinero? Sí y no, por cuanto un corsario (o corsista), por definición era aquel armador civil (y, por extensión, el navío o navíos que aportaba y su oficialía y tripulación), que desempeñaba la actividad de hostilizar el tráfico mercante del enemigo de su nación tras presentar suficiente caución para garantizar su conducta y observancia de las ordenanzas navales y de corso.
Es muy fácil encontrarse con libros de texto que confunden el término corsario con el de pirata, como si fueran sinónimos, y eso es algo que debemos enmendar. Empresa esta que nos conduce, tras tomar apuntes a ordenanzas y a obras como «Tratado jurídico-político sobre pressas de mar y calidades que deben concurrir para hacerse legítimamente el corso» (de Félix Joseph de Abreu y Bertodano (1746)), a acometer y plasmar en texto un análisis jurídico de esta polémica e interesante figura del corsario, cuyo desarrollo normativo y doctrinal tuvieron su propia edad de oro durante los siglos XVII-XVIII, aunque el mismo beba de tiempos pretéritos, propios de Cicerón y del rey Alfonso X.
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La patente de corso
Aspectos generales
Sólo podía servirse a un único soberano
Pluralidad de banderas
Estricto sometimiento a las ordenanzas
Nadie a bordo de un navío corsario se podía conducir como un pirata
Los preceptos eran bien claros
Lucha contra la piratería
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Primera parte – aquellos-viejos-corsarios-analisis – 1
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Actuación del corsario ante una presa
Documentos a verificar de la posible presa
Custodia de la documentación y de la presa
La legítima posesión de la presa y su carga
Apresamientos en puertos
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Segunda parte – aquellos-viejos-corsarios-analisis – 2
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Bienes apresados
Diferencia entre contrabando y presa
Destino de los bienes confiscados
Imposibilidad de conservación de la presa
Mercancías de amigos halladas a bordo de navíos enemigos
Mercancías pertenecientes a enemigos halladas a bordo de navíos amigos o confederados
Mercancías de súbditos propios a bordo de navío enemigo capturado por corsario extranjero que arribaba a puerto amigo
Bienes prohibidos a bordo de naves amigas
Naves y mercancías pertenecientes a moros, turcos y judíos
Apresamiento de bajeles sin conocimiento por parte del corsario del armisticio o de la paz firmada
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Tercera parte – aquellos-viejos-corsarios-analisis – 3
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Enjuiciamiento de la presa
El modo de probar el dominio de la presa
Competencia en el enjuiciamiento de apresamientos
Presa desconocida
En caso de sentencia desestimatoria de las pretensiones del corsario
Las represas hechas al enemigo
Las represas hechas a piratas
Jueces competentes en materia de represas
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Cuarta parte – aquellos-viejos-corsarios-analisis – 4
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Análisis de un pleito de corso
Supuesta historia del «Santa Ana»
Declaraciones y testificales
Sentencia
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Y quinta parte – aquellos-viejos-corsarios-analisis – 5
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