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… Y yo me iré.

Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquéllos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquél de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…

Y se quedarán los pájaros cantando.

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Casa Museo Zenobia Juan Ramón Jiménez

Selección de poemas

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NEUDC 20210605

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