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Los mercaderes sevillanos

acostumbraban a realizar

sus transacciones comerciales

en las gradas de la catedral,

en el Patio de los Naranjos

y en ocasiones,

incluso, en el interior

del templo cardenalicio.

La falta de respeto y los abusos

que implicaban estas actividades

obligaron al Cabildo

a tomar enérgicas medidas

y al propio arzobispo

Cristóbal de Rojas y Sandoval,

a imponer penas de excomunión.

Para evitar tan lamentables hechos

se solicitó del rey

la construcción de un edificio

que albergase las operaciones mercantiles,

llegándose en 1572 al acuerdo definitivo.

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https://www.puentedemando.com/

la-casa-lonja-de-sevilla-

sede-del-archivo-general-de-indias/

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