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Tres madres judías conversan

en un restaurante de Nueva York.

– Mi hijo, -dice la primera- va a ser médico y ya está trabajando con el mejor cardiólogo de Nueva York.

– Mi hijo, -dice la segunda- va a ser empresario, y ya está trabajando con su padre.

La tercera permanece en silencio.

– ¿Y su hijo?, -le pregunta la primera madre- ¿qué va a ser?

– Rabino -es la respuesta.

– ¡Rabino! -dice la otra, atónita-. ¿Qué clase de profesión es ésa para un muchacho judío?

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