<<<

Un joven seminarista, estudioso de lógica socrática clásica, se presenta a un rabí, solicitándole que le enseñe Talmud.

– ¿Lógica socrática? -preguntó el Rabí-. Dudo mucho que eso baste para el estudio del Talmud. Pero vamos a someterte a una prueba.

– ¡Magnífico! -exclamó eufórico el joven seminarista.

– Supongamos que dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia. ¿Quién se lava la cara?

<<<

>>>