Un rabí encomendó un nuevo par de pantalones para las fiestas de Pascua, al sastre de la aldea.

Este, que era muy impuntual, demoraba mucho en terminar el trabajo, y el rabí temía que la nueva ropa no estuviera terminada para las fiestas.

Un día antes de Pascua, el sastre vino corriendo a entregar el pantalón. El rabí examinó críticamente su nueva ropa.

– Te estoy agradecido por traer mis pantalones a tiempo – le dijo-. Pero dime algo, amigo, si Dios creó este vasto y complicado mundo en apenas seis días, ¿por qué tú tardas seis semanas para hacer un simple par de pantalones?

– Pero rabí – murmuró el sastre -. Vea el resultado de lo que Dios ha hecho y vea este hermoso par de pantalones.

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