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… el chiste del alcalde gallego
que no hacía más que
pedirle al gobernador civil
una maestra prostituta
para la escuela del pueblo,

y venga con la maestra prostituta
y el gobernador callado
y la gente del pueblo escandalizada,
sin atreverse a corregirlo.

Y cuando se va el gobernador,

entre el estruendo de la locomotora y la banda municipal

el alcalde echa a correr detrás del tren gritándole al gobernador

–que saluda a la plebe desde la ventanilla ceremonioso y manteniendo el tipo- :

– ¡¡¡Y no se le vaya olvidar a usté lo de la maestra prostitutaaaa!!!

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Y cuando el tren se pierde ya a lo lejos, la mujer del alcalde le dice:

– Marianín, mira que eres bruto, que no era prostituta,

¡¡¡QUE ERA SUSTITUTA!!!

Y el alcalde le contesta:

– Ya lo sé, mujer, pero si le digo sustituta ni se acuerda.

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