– Fíjate bien, Arnau.

Esto es lo que se llama un caimán.

Ni siente ni padece ni se asusta ni nada.

Es lo que puede pasarte

si te quedas en la picolicie demasiado tiempo.

Así que tú verás qué quieres hacer de tu vida.

O asciendes o te largas o acabas así.

Y ya no tiene remedio.

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