Jorge Álvarez – El viajero incidental – Vikingos en Machu Picchu

Por |junio 18th, 2020|

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Allí estaba,

en aquel peculiar aeródromo

llamado María Reiche,

en medio del desierto,

sentado en un banco de madera y cruzado de brazos

esperando que amainara el viento para poder despegar.

Tenía turno para primera hora pero al llegar me encontré la pista cerrada

y las avionetas alineadas en su estacionamiento sin poder salir. Total ¿para qué?

Los vuelos serían tan movidos -peligro aparte- que

los pasajeros estaríamos más pendientes de nuestro estómago que del objetivo.

Las Líneas de Nazca son un auténtico espectáculo,

incluso para quienes se marean,

pero para verlas se requieren ciertas condiciones

y no siempre es posible imponerse a los caprichos de la naturaleza.

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