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Como dijo aquel

cuyo nombre no recuerdo:

En África cuando un anciano muere,

desaparece con él una biblioteca.

Este dicho sigue siendo hoy una realidad, en cuanto que Guinea forma parte de ese hermoso continente. Así cada día nos deja un “anciano guineano” llevándose con él parte de la historia de Guinea. Da igual el color de su piel, el color de su corazón es el mismo, él forma parte de Guinea y de su Historia.

Es por esta circunstancia que hace ya algún tiempo me hice el propósito de fomentar entre los “Ancianos Guineanos” que tuviera la suerte de conocer, que nos dejaran para el resto de Guineanos sus recuerdos, sus vivencias, sus errores, sus aciertos, su sueños de esa parte de su vida, si no era posible por él mismo, yo me ofrecía a ir recogiendo poco a poco todo lo que él quisiera “legarnos”.

Hoy quiero darle mi particular despedida a un “Anciano Guineano” que conocí hace un par de años y que desde el primer momento en que le planteé la idea no dudó en ponerla en práctica. Extiendo mi particular experiencia a todos aquellos que tengan a su lado a una de estas “bibliotecas” para que haga lo posible por no dejarla desaparecer.

Este sábado 26 de Marzo de 2005, ha fallecido en Barcelona JUAN GRIJALVO VALDEÓN a los 90 años, nació en Bilbao y llegó a Guinea el uno de enero de 1940 en “El Escolano”. Llegó contratado como contable en la factoría Muñoz y Gala de Bata. Después de su primera campaña, dejó Muñoz y Gala y montó su propia factoría, la que posteriormente vendió y junto con otros socios creó FOCOSA (Fomento Colonial S. A), viviendo toda su etapa en Bata. Se marchó de Guinea por cuestiones personales en 1952, yendo a vivir a Las Palmas y posteriormente a Barcelona, estuvo vinculado con Guinea hasta 1971/1972. Aquí en Barcelona formó parte en la creación y mantenimiento de LA CASA DE GUINEA hasta su desaparición.

En mis conversaciones con él, Guinea era parte de su vida, seguía presente en él a pesar de llevar casi 50 años fuera de ella. Hasta hace un mes su mente era clara y concienzuda, sus recuerdos intensos y vivos, pues tenía una memoria que ya quisiera para mí en estos momentos, recordaba cada una de las personas con las que había tenido relación con su nombre y dos apellidos.

Hoy abro una Galería de fotos con aquellos documentos que me ha permitido grabar durante estos días. Así mismo incorporo dos pequeños fragmentos grabados de los ratos que pasamos juntos, donde él nos cuenta cuando y porqué llegó a Guinea. Es intención mía ir incorporando fragmentos escritos de sus recuerdos.

Ahora libre tu Nsisim (Espíritu), recorre cada uno de esos rincones de tú hermosa Guinea que en vida tuviste la suerte de disfrutar.

Ambolo, hasta siempre.

José Carlos Muñoz Castillejo

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