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“La existencia de una nación es (perdonadme esta metáfora) un plebiscito cotidiano“,

Ernest Renan

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No, este no es un artículo sobre Tabarnia. Es evidente que Tabarnia no es una propuesta política seria, sino una coña marinera que hay que tomarse como tal. Es, además, una puesta en práctica magistral de la máxima de Don Draper sobre la publicidad: “si no te gusta lo que se está diciendo, cambia de tema“. Después de años y años de (auto)vender(se) que en Cataluña había una mayoría silenciosa de unionistas, el unionismo ha perdido las elecciones catalanas otra vez, pero esta vez con cerca del 80% de participación. El autoengaño de la “mayoría silenciosa” ya no daba más de sí, y tocaba substituirlo por otra cosa antes de que alguien empezase a hacer preguntas.

El artículo, en cambio, va sobre lo que los “tabarnistas” con más intencionalidad política han afirmado demostrar con la coña: que el independentismo catalán es inconsistente éticamente, puesto que proclamaría la divisibilidad del territorio del Estado español, pero no del de Cataluña. Esto sería cierto si no fuese por el hecho de que es falso. Seguro que hay independentistas que conciben a Cataluña como una unidad territorialmente indivisible, pero también hay otros, bien relevantes públicamente, a los que la idea no parece asustarles. Pero el grueso de los opinadores unionistas, en vez de dialogar al respecto del tema con los independentistas, han preferido aporrear a un hombre de paja. He aquí, pese a todo, mi particular contribución al tema de fondo.

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http://www.perezlozano.cat/?p=981

El territorio de Cataluña, ¿debe ser divisible?

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