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En febrero de 2007 nació Vecinos por Torrelodones, un proyecto pionero con unos cuantos utópicos que, hastiados de los desmanes que veíamos ante nuestras narices a diario y que gozaban de absoluta impunidad, nos propusimos cambiar las cosas.

Un sistema basado en el clientelismo, el vasallaje, los intereses particulares y comportamientos al más puro estilo siciliano, un sistema que debía ser puesto en evidencia, y por supuesto, erradicado.

Y hoy, 11 años y medio después y a 8 meses de concluir mi etapa al frente del equipo de gobierno de Vecinos por Torrelodones, vuelvo a decir BASTA.

He vivido todo tipo de ataques desde mi aparición en la escena política de Torrelodones, y siempre por parte de los mismos. El PP local, jaleado por el de Madrid o viceversa, y con sus benefactores, los promotores urbanísticos y siempre contando con un supuesto grupo de izquierda de altavoz.

Últimamente nos han vendido renovación, mejor aún, regeneración, pero la realidad es que son simples títeres al servicio de los de siempre y de sus intereses.

40 minutos. Han hecho falta tan solo 40 minutos para sacar a la luz lo que ya todos intuíamos pero no acabábamos de creer y sobre todo de digerir. Pero lo bueno es que a pesar de todos estos años conviviendo con este tipo de gente, me siguen impactando y asqueando los mismos comportamientos y actitudes deplorables, muchas de ellas rozando el delito.

Si a estas alturas alguien del PP es capaz de pensar que puede chantajearnos con la interposición de una demanda, querella o acción judicial, nos subestima demasiado y no ha entendido absolutamente nada de lo que somos, por qué nacimos o por qué estamos y seguimos en política. Quien nada oculta, nada tiene que temer y en ese sentido no hay amenazas de querellas suficientes para hacernos callar.

La última ocurrencia de este PP “renovado” es pensar que la interposición de un escrito a la fiscalía del Tribunal de Cuentas nos puede hacer decidir el futuro de Vecinos por Torrelodones. ¿Hay alguien ahí? ¿Alguien en su sano juicio cree de verdad que a la gente de Vecinos por Torrelodones se nos puede callar con semejante torpeza?

Vecinos por Torrelodones es mucho más que Elena Biurrun. Vecinos por Torrelodones es ética, ejemplaridad, moralidad, esfuerzo, compromiso y mucha capacidad de trabajo. Es también y sobre todo un grupo de personas que estamos empeñados en demostrar que se puede hacer política de otra forma. Todo eso es. Todo eso somos. Y somos muchos. Cada día más.

Ayer un representante del PP, hablando en nombre propio y del partido de Madrid, me preguntaba abiertamente acerca del futuro del partido y su presencia en las próximas elecciones municipales de mayo de 2019. La cosa era sencilla. Si Vecinos decidía presentarse, se nos advertía de la presentación de un escrito ante la fiscalía del Tribunal de Cuentas denunciando irregularidades en la ejecución del paso inferior bajo la A6, realizado entre los años 2015 y 2016. Irregularidades, en sus palabras, que en ningún caso se habrían hecho de mala fe, eso estaba fuera de dudas, “Soy un defensor de vuestra honestidad y no podría decir lo mismo seguramente si hubieran intervenido algunas personas de mi partido”.

Un representante del PP que nos reconocía abiertamente que esa situación podría evitarse “hablando con Madrid”, siempre que garantizásemos que con mi despedida en mayo, se cerraba la etapa de Vecinos por Torrelodones en el municipio. Que la “marca Vecinos” dejaba el hueco.

“Queremos la silla en la que estás sentada” y “Vengo a saber si de verdad pensáis retirar la marca”.

Se nos advertía en todo momento que no se pretendía daño personal alguno, que lo único que se buscaba con la interposición del escrito era sacar “rédito político del desgaste que esto os va a producir. En Madrid están muy entusiasmados con el tema”.

Se nos describió un PP incluso peor de lo que imaginaba, y se vertieron todo tipo de (des)calificativos al equipo popular actual, calificativos que por pudor aquí no reproduzco. Se reconocía abiertamente la compra de votos por parte de uno de los promotores que más intereses tenía en la etapa previa a nuestra llegada en 2011, en las primarias celebradas hace 2 años en el PP local, con el objetivo de volver a poner al frente a los mismos de siempre.

Un representante del PP que nos proponía “parar la artillería. Si no os presentáis, intento parar esto”.

De todas las lindezas escuchadas, una aún me retumba en la cabeza: “En ningún momento buscamos el daño personal”. ¿Esta gente tiene escrúpulos? ¿Familia? Nosotros sí, a su pesar. Tenemos hijos que desde hace años viven en nuestras casas lo que es trabajar por hacer de este mundo un lugar más apetecible y el coste personal que esto conlleva. Su apoyo incondicional, sus palabras de aliento siempre en el momento oportuno y su fuerza, que nos siguen inspirando cada día. Porque ellos merecen que nosotros actuemos con responsabilidad y saquemos de las instituciones a esta gente. Su futuro está en juego y yo me niego a quedarme de brazos cruzados.

Parafraseando a mi admirada Mafalda, Que paren el mundo, que yo no me bajo. Que se bajen ellos, los otros, que aquí quedamos muchos con muchas ganas de darle la vuelta a todo este desmadre.

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