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28 de Abril de 2018

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Estaba repasando un estudio

de la Universidad de Michigan

sobre las consecuencias

sociales, laborales y médicas

del envejecimiento en USA,

al que hacían referencia

en el Blog Salmón.

El panorama que me encuentro, ahora que se acerca el Primero de Mayo con el foco puesto en las pensiones, es atroz:

Recuerdo una noticia, de esas anécdotas que les encantan intercalar incluso a los medios serios, de un cliente que había organizado una colecta para permitir que un anciano vendedor de perritos calientes en la Gran Manzana pudiera retirarse. No recuerdo los años que tenía, pero muchos, acaso más de 90.

Yo tomé aquello como una mera anécdota, sin percatarme de la enormidad de personas que se ven obligadas (porque vocacional será poco, sino las rentas más bajas que no tienen ingresos suficientes) en EEUU a seguir trabajando a edades a las que sus homólogos europeos ya están descansando. En la franja de edad de los 65-75, un 36% de los hombres. Y ya espeluznante es que un nada despreciable 15% de los ancianos de entre 75 y 85 años aún tienen que acudir al trabajo. E incluso entre los que tienen más de 85, hay algunos (un 5%) que siguen sin colgar las botas. Yo sé bien que los USA son un país socialmente subdesarrollado, pero no me imaginaba que hasta ese extremo. Ancianos de más de 85 años trabajando, es explotación esclavista prácticamente hasta la tumba.

Y lo peor, y lo peor, es que la tendencia es creciente.

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https://esmola.wordpress.com/

2018/04/28/

envejecer-en-una-dictadura-capitalista/

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