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Una vez rendida la singladura del 2008,

tras la ceremonia de relevo de año,

de nuevo nos toca estar preparados

para salir a la mar de los triunfos y las derrotas,

a la mar de los éxitos y los fracasos,

a la mar serena,

a la mar arbo­lada…

¡a la mar!
En estas primeras brisas del alborear de 2009,

quiero felicitar el año a mi dotación de familiares, compañeros y amigos

y hacerles llegar por este andarivel electrónico mis mejores deseos.

Deseo que la felicidad se abarloe a nuestro costado y la salud nos permita ganar barlovento.

Deseo que la Rosa de los Vientos del corazón nos guíe por los mejores derroteros de la vida

y nos impida perder el Norte.

Deseo que la Caña del Timón de la conciencia nos permita

mantenernos adrizados y a Rumbo Seguro en demanda del honor.

Deseo que derrochemos cariño, amor y ternura por las Amuras

y que arrojemos la basura del odio, la maldad y la envidia por las Aletas.

Deseo que nuestra integridad nos permita tener a los seres queridos al socaire de todo mal

y que la lealtad haga que se sientan seguros al abrigo de nuestra escollera.

Deseo que aquellas «Escuelas por Destinos» de nuestros abuelos, padres y maestros no se vayan al Garete

y su doctrina también nos ayude a mantener con entereza la derrota hacia el suspiro del poniente.

Deseo que cuando nos toque enfrentarnos con el temporal, cuando la mar se suelte la melena,

sepamos apechar proa al oleaje para mantenernos al pairo y compensar el abatimiento sin temor a zozobrar.

Deseo que una guiñada solo sea una seña, un guiño del Patrón a la marejada, un brindis de complicidad

con el mar, con la mar de vicisitudes que a cada uno le toca capear.

Deseo que estemos listos para navegar a contraviento, de bolina, para alcanzar siempre el bienestar y la alegría;

preparados para cuando nos atravesemos a la mar de los contratiempos y atentos para no varar en el bajío de la tristeza.

Deseo que custodiemos en la Santabárbara del recuerdo a aquellos que pusieron rumbo a la estrella Polar

y recala­ron en el cielo para poder velar por sus tripulaciones desde la atalaya.

Deseo que el corazón sea la tronera por la que podamos disparar

andanadas de cariño, ternura, besos, abrazos, consuelo y solidaridad.

Deseo que estemos listos para repeler el abordaje.

Que los bucaneros de la indigencia moral no saqueen las posesiones del alma,

que los piratas de la mezquindad no nos roben nuestra nobleza,

que los filibusteros de la irracionalidad no nos conviertan en sus correligionarios

y que a los corsarios de la ruindad, el ser humano, no le otorgue Patente de Corso.

En fin, que quiero que el impulso de este nuevo año despliegue el velamen de la esperanza

y nos permita dar la maniobra con maestría para sortear todos y cada uno de los temporales que nos toque gobernar.

En el puente «La Patrona» toma la voz,

por el bauprés «La Galeona» nos guía por los arrecifes del 2009,

por la popa la resaca del aguaje de 2008,

por estribor las olas batiendo tangos, pasodobles y cuplés contra las piedras de la caleta

y por babor mi corazón latiendo a compás, por «bulerías», por «alegrías» de sentiros a mi vera, amadrinados.

A bordo del «Vaporcito», en la salada claridad, en el Mar de Cádiz (casi ná).

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Armada Española

Boletín Informativo para Personal Nº 121

Febrero 2009

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