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Bernstein va a un restaurante chino de comida kasher

y para su sorpresa, el mozo, recién llegado de China,

se dirige a él en ídish.

A la salida, paga la cuenta y felicita al propietario:

– ¡Un mozo chino que habla ídish! ¿Cómo lo consiguió?

– Baje la voz -responde el propietario-. – Él cree que estamos enseñándole inglés…

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