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Un millonario acaba de comprar

un Mercedes cero kilómetro

y quiere que un rabino

bendiga el automóvil.

Llama a un rabino ortodoxo:

– Rabino, ¿podría usted pronunciar una brajá (bendición) por mi Mercedes?

– ¿Cómo podría hacerlo? ¡Si ni siquiera sé qué es un Mercedes!

El millonario va entonces en busca de un rabino conservador:

– Rabino, ¿podría pronunciar una brajá por mi Mercedes?

– Discúlpeme. No sé si puedo. Tengo que estudiar el asunto.

Desesperado, el millonario se dirige a un rabino reformista:

– Rabino, ¿podría usted pronunciar una brajá por mi Mercedes?

– Claro -contesta el rabino-. Sólo hay un inconveniente.

Mercedes sé lo que es, pero, ¿qué cosa es una brajá?

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