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Guayota el Destructor,
el demonio maligno que habitaba
en las profundidades del infierno,
bajo la majestuosa masa montañosa de Tenerife,
salía periódicamente de su infernal guarida subterránea acompañado de una cohorte de demonios,
todos adoptando la forma de siniestros perros negros,
para exigir a los guanches las correspondientes ofrendas
con las que debían obsequiarle para aplacar su ira
y evitar que, con prodigiosos poderes,
actuara sobre las fuerzas de la naturaleza
causando todo tipo de estragos:

ríos desviados,
vientos huracanados,
lluvias torrenciales…

Tal era la capacidad del malvado,
aunque nada comparado con los estallidos de fuego y lava
que provocaba haciéndolos brotar de la cumbre de Echeyde,
dejando a su paso la muerte y la desolación.

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2017/04/

buscando-al-demonio-guayota-en-el-teide.html

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