Ilustración de Pep Tur – pendiente

Ultima Hora, FDS, 22 de agosto de 2003

Una de las consecuencias lógicas de la existencia de los pretores es la de sus sedes, los pretorios. Que están habitados, cómo no, por pretorianos. En teoría, su función es garantizar la seguridad e integridad física de los pretores. En los tiempos de la decadencia del Imperio, también se ocupaban de proteger a los Emperadores. En ausencia de otros grupos organizados, su poder fue creciendo y llegaron a quitar y poner Emperadores a su gusto y conveniencia.

Este proceso obedece a causas bien fáciles de identificar. Por citar unos pocos ejemplos, se dio en Turquía con los jenízaros, en el Japón durante el shogunato, en la Alemania del Tercer Reich o en la Guinea Ecuatorial de hoy mismo.

Visto lo visto, debería interesarnos la noticia de que el actual Secretario de Estado del Imperio no sea un político, sino un militar cuya carrera pública arranca en la guerra del Golfo. Tal vez pague la factura mediática de aquellas «armas de destrucción masiva» que hasta la fecha siguen sin aparecer. Bueno, lo más probable es que en todo momento haya sido consciente del papel que le ha tocado en la obra. Y que haya sopesado las posibles consecuencias. Por lo mismo, no creo que «se coma el marrón».

Entender los sistemas de guía de los aparatos de poder en los Estados Unidos no nos resulta fácil. La mayor parte de lo que se entiende por política en Europa se hace allí mediante grupos de presión que funcionan al margen de los partidos desde siempre. Son los famosos «lobbies». Como es natural, cada fabricante de armamento tiene el suyo.

Por otra parte, habremos de seguir la carrera del actor Arnold Schwarzenegger en el futuro. Su boda con Maria Shriver ya fue un indicio de que podía tener proyectos en la vida pública estadounidense. Su constitución física lo tiene un tanto encasillado en papeles para tipos atléticos. Y ya sabemos que la política siempre tiene una parte de espectáculo. Hoy en día, la imagen ya lo es casi todo. Falta saber si los ciudadanos del Imperio votarán a Conan, a Terminator o al Schwarzenegger de carne y hueso. Que no es ningún imbécil: ha trabajado con Danny DeVito. El tiempo lo dirá.

Y más vale que no se ría usted mucho de las personas y de los personajes que encumbra la plutocracia norteamericana. Porque en la Unión Europea ya tenemos ahí al señor Berlusconi. Y cuando se incorporen los nuevos socios, esto se irá pareciendo cada vez más a Eurovisión. Lo dicho, la política siempre tiene una parte de espectáculo…

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