Trabajaba de noche y á deshora
Un escritor purista,
De pluma cazadora
Y de escopeta lista,
Que en monte y en poblado
Con tino singular, con hábil traza,
De conejos y párrafos hacía
Grande, frecuente caza.

Ruido creyó sentir, entró en cuidado,
Su escopeta cogió de dos cañones,
Abrió su librería,
Y un ladrón encontró que le rompía
El trasto en que guardaba los doblones.

— Cena de perdigones
(Díjole el fulminante literato)
Voy á embocarte aquí: dáteme preso.
Porque, si no, te mato.

El huésped replicó: — Señor, confieso
Que he vinío á robar; pero ¡zapato!
No es mucho que yo robe:
Salgo del hespital y soy un probe;
Y siendo rico usté como un tetrarca,
Y tiniendo un magín de más de marca
Sigún se ruge afuera,
De libros roba como yo del arca.

El doble cazador, ágrio el aspecto,
Exclamó: — ¡Qué ladrón tan incorrecto!
Sin sacudirte el bulto,
Si me hablaras mejor, te despidiera;
Mas con tiniendo y probe, no hay indulto.
Yo, lo que robo, lo guarnezco y pinto,
Lo aparejo siquiera;
Tú robas, y hablas mal: es muy distinto.

Ergo, secundum legem de Mallorca (1),
Peregilis colgabitur in horca (2),

Coge del manuscrito y del impreso
Lo que te plazca más, pobre Jacinto,
Que mejores que tú practican eso;
Pero encájalo bien y pon de casa:
De otra suerte, no pasa.

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(1) y (2) Versos de la vulgar comedia
de D. José Julián de Castro,
titulada «Más vale tarde que nunca».

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