«All political problems,»

Karellen had once told Stormgren,

«can be solved by

the correct application of power.»

«That sounds a rather cynical remark,» Stormgren had replied doubtfully. «It’s a little too much like ‘Might is Right’. In our own past, the use of power has been notably unsuccessful in solving anything.»

«The operative word is ‘correct.’ You have never possessed real power, or the knowledge necessary to apply it. As in all problems, there are efficient and inefficient approaches. Suppose, for example, that one of your nations, led by some fanatical ruler, tried to revolt against me. The highly inefficient answer to such a threat would be some billions of horsepower in the shape of atomic bombs. If I used enough bombs, the solution would be complete and final. It would also, as I remarked, be inefficient – even if it possessed no other defects.»

«And the efficient solution?»

«That requires about as much power as a small radio transmitter – and rather similar skills to operate. For it’s the ‘application’ of the power, not its amount, that matters. How long do you think Hitler’s career as dictator of Germany would have lasted, if wherever he went a voice was talking quietly in his ear? Or if a steady musical note, loud enough to drown all other sounds and to prevent sleep, filled his brain night and day? Nothing brutal, you appreciate. Yet, in the final analysis, just as irresistible as a tritium bomb.»

«I see,» said Stormgren; «and there would be no place to hide?»

«No place where I could not send my – ah – devices if I felt sufficiently strongly about it. And that is why I shall never have to use really drastic methods to maintain my position.»

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«Todos los problemas políticos», le había dicho una vez Karellen a Stormgren, «se pueden resolver con la correcta aplicación de la energía».

[ Nota: en inglés ‘power’ es tanto energía, por ejemplo, eléctrica, como poder, por ejemplo, político. ]

«Esta frase suena un tanto cínica», había contestado Stormgren, con un gesto de duda. «Es un poco demasiado como ‘Might is Right’ (el poder es el derecho). En nuestra propia historia, el uso de la energía ha tenido un éxito notablemente escaso para resolver cualquier asunto».

«La palabra operativa es ‘correcto’. Ustedes nunca han tenido verdadero poder, o el conocimiento necesario para aplicarlo. Como en todos los problemas, hay planteamientos eficientes e ineficientes. Supongamos, por ejemplo, que una de sus naciones, guiada por algún gobernante fanático, intentara una revuelta contra mí. La respuesta muy ineficiente a esa amenaza sería unos cuantos miles de millones de caballos de vapor en forma de bombas atómicas. Si empleara suficientes bombas, la solucion sería completa y final. También sería, como dije antes, ineficiente – incluso si no tuviera otros defectos».

«¿Y la solución eficiente?»

«Eso requiere más o menos la misma energía que un radiotransmisor pequeño – y unas aptitudes bastante similares para manejarlo. Porque es la ‘aplicación’ de la energía, no la cantidad, lo que importa. ¿Cuánto tiempo cree usted que habría durado la carrera de Hitler como dictador de Alemania, si dondequiera que fuese una voz le hablara bajito al oído? O si una nota musical constante, lo bastante alta para apagar los demás sonidos y quitarle el sueño, le llenase el cerebro noche y día… Nada brutal, convendrá usted. Pero, a fin de cuentas, igual de irresistible que una bomba de tritio».

«Ya veo,» dijo Stormgren; «¿y no habría ningún lugar donde ocultarse?»

«Ningún lugar donde yo no pudiera enviar mis – ah – artilugios, si tuviera suficientes ganas de hacerlo. Y por eso nunca tendré que usar métodos realmente drásticos para mantener mis posiciones».

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