Yo, Sinuhé,

hijo de Senmut y de su esposa Kipa,

he escrito este libro.

No para cantar las alabanzas

de los dioses del país de Kemi,

porque estoy cansado de los dioses.

No para alabar a los faraones,

porque estoy cansado de sus actos.

Escribo para mí solo.

No para halagar a los dioses,

no para halagar a los reyes,

ni por miedo del porvenir

ni por esperanza.

Porque durante mi vida

he sufrido tantas pruebas y pérdidas

que el vano temor no puede atormentarme

y cansado estoy de la esperanza en la inmortalidad,

como lo estoy de los dioses y de los reyes.

Es, pues, para mí solo para quien escribo,

y sobre este punto creo diferenciarme

de todos los escritores pasados o futuros.

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