Esta foto la hice el día 8 de marzo de 2006

Ultima Hora, 29 de mayo de 2002

Ahora mismo, Sant Jordi de ses Salines disfruta del “privilegio” de tener una travesía urbana. Muchos de los vehículos de quienes van al aeropuerto – y vuelven – pasan por ella. En verano son más. Sume usted el tráfico de las playas… Y ya no importa seguir buscando más datos del problema. Con éstos ya nos sobra. No sé qué parte del movimiento se debe a los turistas y qué parte a los residentes. Sería útil hacer una encuesta de movilidad. Si no tenemos cifras, sólo podemos especular sobre la cuestión. Si no podemos hacer otra cosa, especularemos.

Un primer intento de solución es reducir el número total de vehículos aumentando la oferta de autobuses. Piense usted que en cada uno caben unas sesenta personas, que “necesitan” quizá veinte coches para hacer el mismo viaje, y encima los dejan aparcados todo el tiempo que dure su estancia en la playa o en el aeropuerto. Esto es más fácil de decir que de hacer. Muchos turistas alquilan coches y no van a ir a unos pocos sitios en autobús por deferencia a los sufridos habitantes de Sant Jordi. Los residentes, todavía menos. Y falta que a la empresa concesionaria le parezca razonable comprar unos autobuses que sólo van a generar ingresos durante la temporada.

Si no logramos reducir la cantidad de vehículos, podemos desviarlos por otro lado. Por ejemplo, haciendo una variante entre el instituto y el hipódromo. O la famosa carretera desde Eivissa por Cas Serres. Pero eso no es resolver el problema. Como mucho, es cambiarlo de sitio. Y crear dos atascos crónicos en los dos puntos en que empalme con las vías existentes. En Sant Jordi el tráfico siempre pasa cerca de usted; por delante, por detrás… o por encima. Parece una perogrullada, pero todas las variaciones posibles sobre el esquema del vehículo de tracción mecánica que circula sobre una carretera son… más de lo mismo.

Para resolver el problema, hay que hacer otra cosa. Lo primero es replantearlo. ¿Le suena a usted de algo Edward de Bono? Lo que sigue es un ejercicio de “pensamiento lateral”, una técnica de su invención. Se trata de usar ideas que parecen absurdas a primera vista como puente para alcanzar conclusiones que son difíciles de obtener siguiendo los razonamientos que nos han llevado… a donde estamos, naturalmente.

Aquí va la primera. ¿Qué pasa si los coches atraviesan Sant Jordi volando por el aire? Que ya no hace falta jugarse el físico para cruzar la carretera. Esto se consigue poniéndoles alas y hélices, o construyendo un “scalextric” elevado desde el Instituto hasta el hipódromo. Claro que si ya fastidia un poco el ruido de los aviones, qué puede ser una carretera, digamos, a la altura del segundo piso de las casas.

Si son autobuses en vez de coches, las molestias disminuyen proporcionalmente. Ya hemos visto que cada uno sustituye, digamos, veinte coches o más en cada viaje. Y pueden hacer muchos en un día. Si son eléctricos, resultan menos ruidosos y no emiten humos contaminantes.

Alimentar un vehículo grande con baterías es caro. Puede ser mejor poner trolebuses. Están sujetos a líneas fijas, pero son muy baratos de mover. Como los tranvías, necesitan postes y cables con un cierto impacto visual.

Si ponemos unos postes y unos cables lo bastante gruesos como para suspender de ellos los trolebuses, seguimos teniendo las ventajas de la tracción eléctrica. Además, ya no necesitamos el “scalextric”.

Parece que hemos inventado un medio de transporte futurista, un vehículo de ciencia-ficción que no hace ruido, no contamina y no crea barreras en el territorio. Pues mire usted, esta solución para la travesía de Sant Jordi a base de pensamiento lateral está patentada hace años. Se llama Aerobus..

Ahora dirá usted que no es cosa de montar una línea de transporte público pasando por mitad del pueblo. Sería mejor hacer la estación en el Camí Vell y llegar hasta la rotonda del hipódromo. Pues mire, tiene usted razón. De ahí seguimos hasta Vila por Cas Serres y hasta Formentera pasando por el aeropuerto.

Una línea de transporte sólo resuelve los viajes que desean hacer los que viven cerca de una estación, y sólo cuando quieren ir a un sitio que está cerca de otra. Para los demás trayectos siguen usando los mismos medios que ahora. En la medida en que esa línea sea la primera de una red, y vaya creciendo y llegando a todos los lugares a los que quieren ir los usuarios, devendrá una alternativa real a los automóviles. Otras cosas son… más de lo mismo.

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