Diario de Ibiza – 27 de Junio de 2015

No, no todos los conductores de
coches o vehículos pesados son imprudentes,
pero solo hacen falta unos cuantos
para que un siniestro sea inevitable.

Es curioso que en la Ibiza blanca, la isla del sol, del amor y de la paz haya tantas personas que demuestren tanta ignorancia al volante y tanta falta de respeto, tanto locales como turistas. ¿Es tan difícil entender que la isla es pequeña y que realizando maniobras imprudentes a una velocidad muy por encima de la normal no se ahorra tiempo? De nuevo pido la ayuda de las agencias de coches de alquiler. Por favor, sean pesados con sus clientes. Es impresionante la cantidad de turistas imprudentes que se paran en medio de las rotondas a mirar sus mapas, hablan por el móvil o pasan volando pegados al manillar. Es solo suerte que el ciclista no pierda el control de su bicicleta, pues si lo perdiera en unos centímetros el atropello sería inevitable. No, aún no conozco bicicletas con manillar asistido.

Por otra parte, el grupo de conductores irrespetuosos, peligrosos e imprudentes no es homogéneo. Hay jóvenes y maduros, mujeres y hombres, con coches caros o baratos, e incluso –y eso ya me da que pensar– aquellos que tienen el signo «Om» pegado en la trasera del coche. Supongo que queda bien aparentar que uno es respetuoso con el mundo y sus habitantes. Las distancias de seguridad no se respetan, y no solo a los ciclistas, sino en general. ¿Cuánto tiempo se gana estando pegado al parachoques del que va delante? Ninguno. Y sin embargo sucede tantas veces que no solo dos, sino varios vehículos pasan a escasos centímetros de mí, unos pegados a otros, justo antes de una curva, aumentando las probabilidades de atropello o accidente de forma exponencial. Hace poco tuve que parar pegado al quitamiedos de una curva porque un coche venía por el carril contrario y quien me adelantaba no cabía.

No entiendo qué es lo que se examina en el test psicotécnico, pero si es solo la técnica debo decir que casi todo el mundo pasa el examen. Los coches de ahora pueden ser conducidos por niños de 12 años sin problema. Es la parte «psico» la que no creo que se examine en absoluto. No lo llamen test «psicotécnico», llámenle solo «test técnico» si no van a vigilar que la mente del conductor que va a llevar el coche está lo suficientemente cultivada. Hace solo unos días un coche conducido por un joven (lo sé porque bajó la ventanilla y se rió a carcajadas) venía lanzado por la carretera de Sant Joan y al llegar a mi altura frenó en seco perdiendo el control del auto. Escuché como se aproximaba y me preparé para el impacto, a la vez que pedaleé fuertemente para evitar el choque en una zona sin arcén y con una excavación de más de un metro y medio a cada lado de la vía. Imposible escapar saliéndose de la carretera. Estoy seguro que él no calculó la «broma» bien. Por suerte no me atropelló, y me aparté de la carretera en una entrada vecinal para recuperar el resuello y calmarme, pues la adrenalina andaba a borbotones por mis venas. Y cuál fue mi sorpresa cuando el joven, acompañado por otro, no tuvo otra idea que parar a mi lado, bajar la ventanilla y reírse como un poseso. ¿Cómo pasó este conductor la parte «psico» del test «psicotécnico»? Simplemente no se le examinó de eso. Y lo peor es que no se puede ir seguro ni siquiera andando por la acera.

Hace poco hubo un atropello mortal en Ibiza porque un conductor perdió el control de su vehículo acercándose a una rotonda. ¿De veras? ¿Cómo se puede perder el control de un coche con dirección asistida, frenos ABS, ruedas de perfil bajo y amortiguación de última generación y a una velocidad de 40 km/h? Escriban ustedes las respuestas, yo ya las conozco. E incluso no creo que tenga que ver con el alcohol o las drogas, sino con el nivel de inteligencia. Me dan risa las multas por atropello. Como si con dinero se pudiera pagar que una persona quede inválida o que los hijos hayan perdido a un padre o madre, o peor: que unos padres hayan perdido a sus hijos en un accidente provocado por la ignorancia. Ignorancia del sistema, que por supuesto gana millones entre clases de conducción, impuestos de lujo, de circulación, de combustible, desguaces, subvenciones para hacer carreteras más rápidas y un largo etcétera, pero sin hacer ni un solo curso de concienciación.

Cuesta millones de euros hacer un kilómetro de autopista o mejorar carreteras secundarias, y sin embargo no se hacen carriles-bici laterales que sirvan para añadir seguridad a aquellos que quieren moverse de forma limpia, sana y respetuosa con el medio ambiente. O diseñan esos carriles de forma tan rudimentaria, estrechos y con badenes, que no nos sorprende cuando nos comparan con países del Magreb. Pero ya conocemos todos la idiosincrasia y la corrupción española. ¿O no? Ir en bicicleta por Ibiza se ha convertido en una lotería de la muerte. Y cuanto más salgas a la carretera, más boletos habrás comprado. Les doy las gracias a tantos y tantos conductores prudentes que respetan a otros conductores. Son mayoría. Gracias mil. A los demás, no les digo nada. Cuando lean este artículo, ni lo entenderán, y si lo entienden, pondrán miles de excusas para seguir conduciendo como lo hacen, diciendo que algunos ciclistas no respetan las normas, que estorban en la carretera.

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