Un vecino deja su perro en el piso, solo, un fin de semana…
El perro no para de aullar y ladrar y molestar al vecindario…
Otro vecino con niño pequeño llama a la policía, explica el caso
y la policía le contesta que no puede hacer nada.
Si tienes vecinos molestos, pues vendes el piso y te vas.

Al mes siguiente el mismo panorama,
pero en vez de llamar para denunciar las molestias,
llama para denunciar al vecino
por mal trato al animal y abandono del mismo.

El Ayuntamiento actuó en consecuencia,
multó al dueño del perro y
puso vigilancia para que
el animalito no volviera a sufrir abandono.

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Moraleja:

los españoles nos hemos vuelto
unos modernos imbéciles.

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