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Uno de los sabios de Jelem le explica a un amigo

las maravillas de la locomotora a vapor:

– Imagínate: puedes salir de Jelem al mediodía y estar en Varsovia a medianoche.

– No le veo la maravilla -contesta el otro despectivamente-;

dime qué diablos tengo que hacer yo en Varsovia a medianoche…

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