Directly Operated Railways (DOR)

es una empresa con cerca de 3.000 empleados,
que ocupa el sexto lugar en el número de viajeros-km en Reino Unido, y que
se encarga de prestar servicio en la East Coast Main Line,
la línea troncal que recorre la fachada oriental de la isla de Gran Bretaña.

Lo suyo podría calificarse como paradoja dentro de una paradoja puesto que,
pese a que jurídicamente es una concesión más dentro del sistema británico,
es el propio ejecutivo quien se encarga de operar la empresa directamente,
como su propio nombre sugiere
.

Con una cuota del 9% del mercado de viajeros-km,
el gobierno de Reino Unido es a la vez el orgulloso titular de esta singularidad,
resultado del abandono de la concesión por parte de National Express y
su posterior rescate público (¿les suena?), y su sonrojado prisionero político.

Y es que DOR no sólo encarna los fallos de diseño del marco regulatorio
(es la hija pública de un fiasco privado),
sino que su insolente buen comportamiento en el mercado desde julio de 2009
ha hecho a muchos preguntarse si para este viaje habían hecho falta alforjas.

Ante la duda, el gobierno británico ya echa cuentas de lo que ingresará en 2015 privatizando DOR.

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el-sector-público-presta-cuatro-de-cada-diez-viajes-en-tren-en-reino-unido

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