“The Butler Did It!”

Cerrada la instrucción judicial por la Catástrofe de Angrois,

resulta que el único imputado es el maquinista,

Francisco José Garzón Amo.

El juez Andrés Lago Louro no ha querido, no ha podido o no ha sabido «empapelar» a nadie más.

Un error humano que podía y debía haber sido previsto ha causado ochenta y una muertes,

porque los que hoy se van de rositas no quisieron «hacer un gasto».

Habría resultado ser

la segunda inversión más rentable de la historia del ferrocarril en este país,

después de la que hubiera evitado el horror de Torre del Bierzo.

Paquiño será condenado,

y eso será así porque el asesino siempre es el mayordomo.

Benditos jueces, benditos políticos, benditos técnicos…

Que los fantasmas de los muertos os acompañen para siempre.

>>>