«Mar», número 548 – Junio 2015
Ediciones Sanahuja acaba de publicar el segundo volumen de “Historias de la marina mercante española”, un proyecto editorial conjunto con el ilustrador de barcos, Roberto Hernández que en esta ocasión se centra en la Compañía Trasatlántica, que representaba para los intereses españoles lo que Cunard, o la White Star, podían significar para los ingleses, o Hapag Lloyd para los alemanes; la bandera y el orgullo nacionales.

Palacios flotantes, en donde el lujo más extraordinario de los salones de primera clase contrastaba con la miseria de los entrepuentes, para los emigrantes, eran capitaneados por míticos hombres que se hacían famosos en las cabeceras de los diarios cuando conseguían salvaguardar las vidas y bienes de sus pasajeros en aquellos temporales horrorosos que, a menudo, el Atlántico obsequiaba a quienes se aventuraban a la mar.
Mito y leyenda, lujo y miseria, guerra y paz, fue lo que vivieron todos aquellos que de alguna manera, bien como profesional o viajero, tuvieron la suerte, o la desgracia, de viajar en aquellos vapores que desde mediados del siglo XIX trillaron los mares de todo el mundo mostrando el pabellón nacional.
No se puede escribir un libro sobre la Compañía Trasatlántica –imposible- ya que haría falta una enciclopedia, pero sí se puede hacer una selección de aquellos viejos vapores, que en la época moderna tuvieron su contraparte en bonitas motonaves, que intentaron, sin conseguirlo, mantener viva una leyenda que tuvo su canto del cisne en el salto entre los siglos XIX y XX.
Eso es lo que representa esta primera entrega sobre buques de la Compañía Trasatlántica. Una selección realizada por un grupo de amigos, amantes de la historia marítima, que tendrá su continuidad en otros volúmenes hasta completar la flota, inmensa, de aquel hombre, Antonio López y López, cántabro nacido en Comillas, que jamás se pudo imaginar, cuando inició en Cuba sus aventuras marítimas con el vapor «General Armero», que llegaría a crear una naviera de pompa y circunstancia, la mayor en relevancia que tuvo nuestro Estado, y que uniría su destino al de nuestra nación; en lo bueno y en lo malo.
Dicen que una imagen vale por mil palabras, y en este libro, aparte de viejas fotos, las acuarelas llenas de vida de Roberto Hernández harán que viejos vapores y motonaves cobren vida y vuelvan a recordar las alegrías y miserias de lo que representa la emigración; risas y lágrimas, alegría y nostalgia.
El libro puede adquirirse en las librerías especializadas coordinadas por la librería Robinson, y su precio es 30€.
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