Última Hora, 17 de enero de 2001

El modelo de movilidad terrestre de ahora mismo se basa en el motor de explosión. Se llama así porque funciona a base de inyectar una mezcla de carburante y aire en unos cilindros y hacerla explotar mediante una reacción química. La energía para propulsar los vehículos se obtiene del aumento brusco de volumen de los gases resultantes. Cada vuelta del motor produce un estampido como el de un escopetazo. Si no llevaran silenciador, los coches harían un ruido infernal. En cuanto se les rompe un poco el tubo de escape, hay que cambiarlo en seguida. Los automovilistas son los primeros interesados en mantener los dispositivos en buenas condiciones… para no quedarse sordos en dos días.

Por otra parte, en raras ocasiones ocurre que algún motociclista hace cambios en su vehículo para que haga más ruido. Si circula de noche por una ciudad, despierta a cientos o miles de personas. Supongo que la sensación de poder sobre la vida de los demás que da eso debe ser embriagadora hasta lo adictivo. Y voy a dejarlo aquí porque este asunto tal vez me haga perder esa ecuanimidad que me caracteriza…

Ir a Formentera implica un viaje por mar que puede ser más o menos cómodo. Depende de la embarcación que utilice usted, de la estación del año, del tiempo que haga el día de autos, de su mayor o menor propensión natural al mareo, etcétera. De un tiempo a esta parte, parece que lo único que cuenta es cómo reducir la duración del viaje. Para eso hay que aumentar la velocidad. Hacen falta motores más potentes. Y cuanto más potentes son, más ruido hacen. Las embarcaciones de alta velocidad también son de alta incomodidad acústica.

Los aviones también hacen bastante ruido. A todos nos interesa ir volando a esos sitios que caen tan lejos. En cambio, a nadie le gusta vivir cerca de un aeropuerto. El día que vino un Concorde a Eivissa, yo estaba cerca de la playa de Ses Figueretes. Cuando despegó, lo oí tan claramente como habría oído otro avión desde la terminal del aeropuerto. Calcule usted el estruendo que debía hacer…

Yo soy partidario de implantar un sistema nuevo de transporte público en Eivissa y Formentera, que también resuelve las comunicaciones entre las dos islas. Se llama Aerobus. Con estos antecedentes, cuando empecé a indagar los pros y los contras del invento, lo primero que pregunté fue si haría mucho ruido. Pues mire usted, los vehículos circulan a velocidades moderadas sobre ruedas de goma. Van a bastante altura, suspendidos de cables de acero. Los motores son eléctricos. De manera que los vehículos del Aerobus son menos ruidosos que cualquiera de los de tracción mecánica que tenemos ahora mismo. No es que se pueda descansar bien a quince metros de una estación, es que durante el viaje se puede dormir perfectamente. De paso, cambiamos ruido de fondo por silencio.

Otro día, si le parece bien, seguiremos hablando de cosas que podemos hacer usted y yo para recuperar esa calidad de vida que dicen que hay junto al Mediterráneo…

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Postdata

Yo hice el bachillerato en Las Palmas de Gran Canaria. Allí tengo un compañero de colegio con el que he conservado cierta relación. Nos pusimos en contacto por correo electrónico y me envió dos artículos suyos. Uno de ellos se titula exactamente «Ruido». ¿Extraña coincidencia? No, es que hemos reaccionado igual ante situaciones parecidas…

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Manuel Jesús Martín Hernández – Ruido

Aerobus…

Movilidad…

Movilidad – Medio ambiente…