Hogwarts Express – «Olton Hall» No. 5972 – Great Western Railway «Hall» Class

West Coast Railway Company

Cualquier tecnología lo bastante avanzada es indistinguible de la magia (Tercera Ley de Clarke)

Los magos de Gran Bretaña disponen de varios sistemas de transporte. El Ministerio de Magia tiene un Departamento que los supervisa. Está compuesto de varios equipos de funcionarios. El Centro de Exámenes de Aparición controla la enseñanza del arte de Desaparecer / Aparecer, y expide los permisos oportunos. El Control Regulador de Escobas se ocupa de su calidad y seguridad. La Autoridad de la Red Flu y el Panel de Regulación Flu hacen las conexiones de las chimeneas que sirven como puntos de acceso al sistema. Y la Oficina de Llaves-Puerto organizó los viajes del campeonato mundial de Quidditch. Fue una verdadera hazaña de coordinación.

El Ministerio tiene algunos automóviles con el mismo aspecto exterior que los coches muggles. Pero su capacidad es mucho mayor, porque su habitáculo crece todo lo que haga falta. Los conductores se las apañan, vaya usted a saber cómo, para estar siempre los primeros cuando los semáforos se ponen en verde. Quizá sean sólo artefactos muggle encantados, pero no nos lo dicen.

Hay algunos sistemas privados. Los alumnos de Hogwarts viajan en tren desde Londres. Suben al Hogwarts Express en el andén Nueve y Tres Cuartos de la estación de King’s Cross. La locomotora roja de la película resulta ser parecidísima a una máquina muggle llamada «Olton Hall», que es la Número 5972 del West Coast Railway. Y los coches son idénticos a dos SK y dos BSK. Pero son simples coincidencias, porque el emblema que lucen en los costados los identifica inequívocamente como material rodante de los ferrocarriles de Hogwarts; por lo tanto, son vehículos mágicos. Puesto que no hay paradas intermedias entre Londres y Hogsmead, podemos deducir que la línea entera está oculta a los sentidos de los muggles, igual que el propio Colegio.

Los alumnos de primer curso toman botes de propulsión mágica para cruzar el lago. Tal vez esto se haga para marcar simbólicamente el comienzo de su aprendizaje. Tiene que haber alguna razón para usar un sistema diferente para ellos, y sólo para ellos. Los alumnos mayores siguen viaje a Hogwarts en carruajes que se mueven, aparentemente, sin caballos. En el quinto libro nos dicen que llevan tiros de Thestrals, una raza de caballos alados que sólo algunos magos pueden ver.

En el Torneo de los Tres Magos vemos los diferentes vehículos que usan otros colegios. El de Beauxbatons es un carruaje grandísimo, tirado por doce enormes caballos Abraxan. Y el barco de Durmstrang nunca ha surcado los mares «normales». De algún modo aparece, o tal vez Aparece, en el lago que hay frente a Hogwarts.

Knight Bus – Imagen hallada en  http://hpland.altervista.org/index2.php?hp=mezzi

Hay otros vehículos privados. El «Knight Bus» (me niego a traducir este nombre) tiene tres pisos y proporciona transporte de emergencia a los brujos y brujas que se quedan «tirados» por ahí. Tiene todo el aspecto de ser una empresa privada, porque el cobrador Stan Shunpike le pide once sickles a Harry. No nos dicen cómo se las arreglan para encontrarlo cuando necesita sus servicios, pero lo hacen con gran eficacia.

El Banco Gringotts tiene una red de ferrocarriles subterráneos para llevar a los clientes a sus cajas fuertes, servida por carros sin motor que corren a una sola velocidad: «rompecuellos».

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Transporte privado individual

Generalmente, los magos Aparecen o vuelan en escobas, pero pueden tener caballos alados. Los hay de muchas razas. Los Abraxans son palominos y muy grandes. Deben ser bastante caros de mantener, porque sólo beben whisky de malta puro. Los Aethonians son castaños. Los Granians son grises y veloces. Los Thestrals, si puede usted verlos, son negros. Sus dueños han de renovar los encantos de desilusión a diario, para mantenerlos fuera de la vista de los muggles más inquisitivos.

Los magos también usan vehículos muggle mejorados. Actualmente, las alfombras voladoras son ilegales en Gran Bretaña, porque están catalogadas en el Registro de Objetos Encantables Proscritos. Los coches del Ministerio no vuelan, y podemos suponer que han sido camuflados muy cuidadosamente. Sirius Black tiene una motocicleta voladora, y Hagrid la toma prestada para trasladarse cuando debe hacer los recados de Dumbledore. Y el señor Arthur Weasley tiene un Ford Anglia volante mejorado en varios aspectos. Apreciamos mucho más el mérito de su trabajo cuando nos enteramos de que es funcionario de la Agencia para la Prevención del Mal Uso de Artefactos Muggles.

Los centauros serían los corceles ideales, porque tienen la fuerza y la resistencia de los caballos, y además una gran inteligencia. El pequeño inconveniente es que la usan, con una terquedad lamentable, para negarse a realizar tareas poco creativas, como transportar magos sobre el lomo. Los dragones son del todo Malos… y sumamente inadecuados para montar sobre ellos. Los hipogrifos tampoco son precisamente mansos, pero al parecer no son tan listos como los centauros y dejan que algunos magos los monten, si conocen el método correcto. Fawkes, el fénix de Dumbledore, puede transportar cargas increíbles, pero su amo tiene muchos medios para desplazarse y mover objetos y lo emplea muy raramente como acémila.

Hay dos artefactos que no encajan en ninguna de las categorías que hemos establecido hasta ahora. Los armarios para esfumarse, cuando están acoplados, permiten el traslado entre ellos. Como no funcionan en conexión con la Red Flu, están fuera del control del Ministerio de Magia. Quizá deberían estar prohibidos. Y los Torna-tiempos no transportan a los usuarios a través del espacio, sino a través del tiempo. Afortunadamente, Lord Voldemort no se ha hecho con ninguno. Es demasiado fácil darles mal uso.

Bueno… Si ha llegado usted hasta aquí, tal vez le ronde por la cabeza la duda de por qué he recopilado este catálogo de cabalgaduras y artefactos mágicos. Hace no tanto tiempo, Gran Bretaña tenía un sistema de transporte público que ocupaba un lugar muy alto entre los mejores del planeta. Los ferrocarriles servían todas las ciudades y pueblos del país. Las locomotoras de vapor eran rápidas y seguras, y muchos ingenieros de talento invertían su trabajo en mejorar su economía y eficiencia aún más. Pero el Gobierno decidió adoptar los modelos americanos. El aumento del uso de los automóviles trajo consigo una enorme expansión de las carreteras. La inundación de vehículos privados se ha convertido en un engorro sin paliativos. Y para hacerlo todo más fácil, la carestía del petróleo amenaza con parar en seco todo el tinglado. Salta a la vista que los fondos públicos deben ir al lugar que les corresponde, que es el transporte público. Los ferrocarriles están volviendo, y esta vez vienen a quedarse.

En Ibiza estamos muy por detrás de los tiempos, y nuestros cálculos están muy errados. Viajar con vehículos muggles se ha vuelto tan incómodo como inasequible. A falta de ferrocarriles, tendremos que integrarnos en la comunidad de los magos para tener acceso a sus medios de transporte. Con eso tal vez consigamos mantener nuestra movilidad en el futuro.

Si se da usted cuenta de que va por el camino equivocado, no importa cuánto haya andado por él: dé la vuelta y desándelo.