This beautiful painting was done by B. E. Johnson, FIAAA

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Ultima Hora, FDS, 7 de diciembre de 2001

Hace unos días habíamos hablado de «2001«. Hoy, si usted quiere, podemos seguir con otro libro «con película» que los críticos suelen clasificar también como ciencia-ficción. «Dune» tiene aún menos «ciencia» de lo habitual, pero la ficción es de primera clase.

No sé si ha leído usted el libro, si ha visto la película, si ha hecho las dos cosas… o ninguna. Por eso se lo tengo que contar desde el principio. Verá, en un futuro muy, muy lejano, la Humanidad ha colonizado muchos planetas. El más importante es Arrakis, que tiene una ecología muy peculiar. Es el único lugar del universo donde se produce la especia melange: el verdadero elixir de la eterna juventud. No se puede sintetizar, y no hay sucedáneos. Los consumidores se mantienen en buena forma física… mientras la pagan. Si dejan de tomarla, mueren. Ya ve usted que es una mercancía con eso que se llama demanda inelástica… como el petróleo. Su comercio está controlado por una empresa que se llama CHOAM, cuyos dueños son, ejem, ciertas personas muy influyentes.

El transporte espacial está monopolizado por el sindicato de pilotos. Es como si el SEPLA hubiera conseguido comprar Iberia… y el resto de las aerolíneas del mundo. Son imprescindibles porque no hay ordenadores. Que fueron destruidos por razones religiosas durante la Jihad Butleriana. Muchas de sus funciones las hacen unos seres humanos llamados Mentats. Los planetas están gobernados por los señores feudales de la Landsraad, que tienen sus propios ejércitos. Los soldados del Emperador, los Sardaukar, son los más feroces de todos. El Emperador lo es… precisamente por eso.

En este dulce ambiente se mueven las hermanas Bene Gesserit, un grupo de mujeres que cultiva la mística y ciertos poderes mentales. La acción comienza cuando el Emperador Shaddam IV quita el feudo de Arrakis a los Harkonnen y lo da a los Atreides. En cuanto desembarcan, empiezan a tener algunos problemas.

Dice Arthur C. Clarke, nada menos, que «Dune» le recuerda al «Señor de los Anillos», nada menos, por la amplitud y profundidad de su ambientación. Arrakis no es la Tierra Media. A Tolkien le hubiera horripilado. Pero algo de eso hay. Es un mundo bastante completo, dentro de un universo bastante coherente. Hay un ideario llamado «Zensunni», y un libro que se llama la «Biblia O. C.», que viene a ser una síntesis del pensamiento religioso y moral… del autor, naturalmente. Ya ve usted que es poco probable que en un futuro muy, muy lejano tengan curso unas teorías filosóficas del pasado siglo XX, nada menos, por interesantes que sean como ejercicio literario.

Pero son precisamente esas teorías las que marcan la diferencia. El libro tiene acción, intriga, romance, y todos los ingredientes de una buena novela de aventuras, y algo más.

La adaptación al cine tiene acción, intriga, romance, y todos los ingredientes de una buena película de aventuras, pero le falta ese «algo más». La filosofía que explica las causas del conflicto, las motivaciones de las Bene Gesserit, el extraño mundo de los pilotos, todo eso queda reducido a una especie de baile de disfraces. El espectador no identifica a los miembros de cada grupo, por ejemplo, por lo que dicen, sino porque llevan el «uniforme» que toca. Al actor que hace de protagonista le viene muy, muy grande el papel. Osama bin Laden lo habría hecho mucho mejor. El resto del reparto tampoco raya a gran altura. Dicho esto, también hay algunos aciertos indiscutibles, que no voy a detallar aquí… para no estropearle la famosa primera vez.

El texto se prestaría bien para una serie de televisión con muchos capítulos, donde los personajes se van leyendo el libro unos a otros. Con eso, es posible que el espectador se entere de algo. Así como está, es casi indiferente que vea la película antes de leer el libro. El guión es una serie inconexa de anécdotas, embellecidas con escenas de gran impacto visual, en la línea de «Star Wars», para que se haga usted una idea. Pero volvemos a lo mismo: no hay forma de contar quinientas y pico páginas de texto en dos horas de película. Y menos si es en letra pequeña.

Herbert puso un montón de ideas en el primer libro. Como se vendió bien, creo que los editores le achucharon hasta que escribió otro. Pero «nunca segundas partes fueron buenas», y la tercera entrega tampoco es maravillosa. Se puede morir de éxito… Parece que el autor recuperó la vena creativa a partir del quinto: ¿no hay quinto malo? Probablemente fue porque ya tenía suficiente dinero para rehusar esos anticipos tan apetecibles. Bueno, ya hablaremos usted y yo de eso cuando nos hayamos leído toda la serie.

Tal vez usted crea que el libro está escrito, por ejemplo, después de la Guerra del Golfo. Pues no. Es de 1965. La realidad imita al arte…

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http://www.duneinfo.com/

Star Wars…

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