Publicado en la Revista General de Marina – Enero/Febrero de 2015

Existió un superviviente del naufragio del «Reina Regente» y se trató de un magnífico terranova propiedad y orgullo del alférez de navío José María Enríquez, quien no tuvo la suerte del animal y desapareció con el barco. Ocurrió que tras el naufragio, el animal encaramado a uno de los enjaretados del crucero fue recogido por un buque inglés de los que se alistaron para buscar restos por la zona. El perro, adoptado por la dotación que lo había encontrado, continuó navegando bajo el pabellón británico por espacio de algunos meses. Con ocasión de un viaje a Sevilla, el buque recaló a la espera de práctico y marea frente a la localidad gaditana de Sanlúcar, de donde precisamente era natural el alférez de navío propietario del animal. Este no tardó en reconocer la costa y, arrojándose al agua, la ganó a nado, dirigiéndose inmediatamente a casa de los padres del infortunado oficial, a los que causó una gran conmoción, además de impresionar vivamente a la ciudad, que al poco conocía la noticia.