Noviembre de 2014

Ahora mismo, parece que la movilidad de los políticos está de moda. Las explicaciones que dio D. José Antonio Monago Terraza sobre sus viajes a Tenerife cuando era senador del Reino nos han hecho saber que fue Infante de Marina: «Somos valientes por tierra y por mar». Al parecer, por aire no. Será por eso que dijo que pagaría de su bolsillo esos viajes en avión tan, digamos, dudosos. Si eran particulares, malo. Y si eran por cosas de su partido, tal vez peor. Ahora es presidente de la Junta de Extremadura y del Partido Popular de Extremadura.

D. Carlos Muñoz Obón, diputado del PP por Teruel, dimitió y se dio de baja como militante el 8 de noviembre de 2014… cuando se supo que también había viajado a Tenerife, cargando los billetes al Congreso. La cosa es que iba a visitar a la misma mujer que el Sr. Monago, y por eso nos dice pasaba los fines de semana en su domicilio particular, como cualquier otro diputado. Empezando por lo elemental, me parece útil definir unos conceptos de «despacho» y «domicilio».

El «despacho» de un diputado está en la Carrera de San Jerónimo, y el de un senador, en la calle Bailén. Obviamente, en Madrid. En cuanto al «domicilio», los funcionarios tenían «deber de residencia», obligación legal de vivir en el municipio en el que estaban destinados. Si los diputados representan a los habitantes de una provincia determinada, no parece lógico que puedan fijar libremente su domicilio en cualquier otra.

Ya sabe usted que yo trabajo con mapas mentales. La idea es averiguar cómo se representa su mundo cada persona. Por lo general, no tienen mucho que ver con los mapas, digamos, normales. Se componen de puntos que son importantes por lo que sea. Forman una nube que está más o menos centrada en un núcleo, que viene a ser la «base». No tiene por qué coincidir con lo que se llama en inglés «hometown», que es más bien el lugar de nacimiento. Eso es una más de nuestras circunstancias, excepto para los bilbainos, que lo vemos como una parte esencial de nuestro ser.

Lo que se ha dado en llamar «modelo de movilidad» es la filosofía que subyace en las decisiones que toman las administraciones y los ciudadanos para resolver los desplazamientos de las personas, de los animales y / o de las cosas. Se llama «modelo» porque tiene – o debería tener – una expresión matemática.

Al parecer, D. Mariano Rajoy Brey usa exactamente el mismo modelo que D. José María Aznar López. El 25 de abril de 2000, el Sr. Aznar, a la sazón presidente del Superior Gobierno, dijo que uno de sus objetivos era hacer «una red ferroviaria de alta velocidad que, en diez años, permitirá conectar todas las capitales de provincia en cuatro horas con el centro de la península» (Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Pleno y Diputación Permanente, p. 29, 25 de abril de 2000). Eso es la «Alta Velocidad Española», los trenes AVE. El mejor análisis de dicho «Proyecto Institucional» que he encontrado está en «Hacia la reconversión ecológica del transporte», de Antonio Estevan y Alfonso Sanz. Una cita:

El consenso político y cultural en torno al Proyecto Institucional

De una lectura superficial de los medios de comunicación se podría deducir que la organización del transporte en España, lejos de aglutinar la generalidad de las voluntades, es un espacio más de los conflictos entre los distintos agentes sociales, los diferentes grupos políticos y los tres ámbitos de la administración del Estado. De esa lectura se inferiría que no existe uno, sino infinidad de proyectos sobre el futuro del transporte en España, obedeciendo a variados intereses y presupuestos ideológicos.

Sin embargo, como se quiere mostrar a continuación, bajo el manto de las diferencias en ciertas propuestas o prioridades se esconde una gran homogeneidad de planteamientos que se proyectan hacia el futuro en un mismo modelo ideal de transportes. Esa identidad de enfoques permite hablar de un único Proyecto Institucional para el futuro del transporte en España, abrazado por la inmensa mayoría de las fuerzas políticas y sociales de nuestro país e impulsado desde todas las administraciones del Estado.

El capítulo sigue en

http:/www.grijalvo.com/Alfonso_Sanz_y_Antonio_Estevan/Consenso_politico_y_cultural_en_torno_al_Proyecto_Institucional.htm

El texto completo del libro está en

http://www.gea21.com/publicaciones/hacia_la_reconversion_ecologica_del_transporte

Aún no sé qué modelo de movilidad usa D. Pablo Iglesias Turrión. Se ha lanzado a la política usando las «nuevas tecnologías» para llevar sus mensajes por Internet. Pero la primera compra de su partido fue una furgoneta. Cuando ganó el escaño en el Parlamento Europeo dijo que viajaría en aviones «low cost», esa expresión que todo el mundo asocia con una compañía determinada que no voy a nombrar. Al parecer, ahora vuela con Iberia, en clase turista. Con eso da empleo a gente que vive aquí y que puede votarle, aunque me falta saber dónde paga el impuesto de Sociedades la matriz del grupo.

D. Pedro Sánchez Pérez-Castejón ganó las elecciones internas del PSOE diciendo que no era el delfín de nadie, y que su «aparato» de autopromoción intrapartidaria no era el de Ferraz, sino su automóvil privado. En otras palabras, dice que se ha movido desde Madrid hasta las cincuenta capitales de provincia conduciendo su coche particular por todas esas carreteras radiales que parten del «kilómetro cero» en la Puerta del Sol. Como no se puede ir a Baleares, Canarias, Ceuta o Melilla en coche, estaría feo que hubiera cargado esos viajes de su campaña interna a las cuentas del Congreso, id est, al erario público. Tal vez tiene un Ford Anglia volador, como el Sr. Weasley.

En cuanto a su modelo de movilidad, me resulta indistinguible del que promueven el Sr. Aznar y el Sr. Rajoy. Necesitamos un poco más de transparencia: el Sr. Sánchez era uno de los tres fontaneros de D. José Blanco López, ese insigne ministro de Fomento que cuenta entre los aciertos de su gestión la catástrofe ferroviaria de Angrois. Por lo que sé, antes de que vengan a visitarme los Hombres de Negro con un desneuralizador, sus políticas ferroviarias seguirán siendo las que dicten las seis constructoras del Ibex. Punto pelota.

Y la siguiente incógnita en estas ecuaciones es D. Alberto Garzón Espinosa, Una Nueva Esperanza para Izquierda Unida. Es Licenciado en Economía por la Universidad de Málaga, y tal vez sea el padawan de D. Julio Anguita González. Su partido lleva tantos años asaltando la Estrella de la Muerte que ya deben saberse de memoria el camino de ida y el camino de vuelta desde y hasta sus cuarteles de invierno. Cuando publiquen su programa, programa, programa ya veremos qué soluciones proponen para resolver los problemas de la movilidad.

Y cerraré esta excursión por los cerros de Úbeda con unas pinceladas sobre las campañas electorales en los Estados Unidos. Aquí y ahora, no se puede entender la cosa sin estudiar la de Mr. Barack Hussein Obama II como modelo de éxito: «Yes We Can». Un buen «storytelling» y un uso juicioso de las nuevas tecnologías le han llevado a la Casa Blanca… y le han dejado solo ahí dentro, porque la cosa no ha venido precedida de un cambio real en lo que el Sr. Iglesias llama «el sentido común» de las sociedades de allí.

En 1960, Mr. Richard Milhous Nixon dijo que visitaría los cincuenta Estados de la Unión durante su campaña presidencial. Cumplió la promesa… y perdió las elecciones, porque estuvo en muchas partes donde no podía ganar, en sitios con muy pocos votos electorales, y en Estados en los que casi seguramente ganaría, aunque no apareciera por allí. Mientras tanto, Mr. John Fitzgerald Kennedy hacía campaña en los Estados con más votos electorales, como Nueva Jersey, Ohio, Michigan o Pensilvania.

Mutatis mutandis, en el Estado español es difícil visitar todas las provincias, porque el mapa mental de D. Javier de Burgos está ahí desde 1833 y lo hizo antes de la introducción de los ferrocarriles. Y tampoco hace falta, porque muchas de ellas ya son simples entelequias, excepto las que se han convertido, por esas artes cuasimágicas del birlibirloque político al uso, en «autonomías uniprovinciales».

Pues eso. Cuando los guionistas de «Star Trek» nos desvelen el secreto de la teleportación instantánea, los políticos podrán ir a todas partes en un santiamén. Mientras tanto, procede buscar soluciones lógicas. En el caso que me ha dado el punto de partida para este ejercicio, alguien ha dicho ya que a los contribuyentes quizá nos hubiera salido más barato alquilar un piso en Madrid para que fuera el «domicilio» del Sr. Monago y del Sr. Muñoz que pagar todos esos viajes a Tenerife.

Aquí le dejo un enlace sobre mapas y proyecciones cartográficas, porque no conviene subestimar la influencia de los mapas, al fin y al cabo simples conjuntos de rayas sobre el papel, sobre nuestras concepciones del mundo.

http://www.jasondavies.com/maps/transition/

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