31 de Enero de 2014

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Parece que volvemos a tener problemas por aquí.

Ahora son unas prospecciones.

Hace bien pocos años, eran unas autopistas

que gran parte de la población no deseaba.

“Grosso modo”, los “antiautopistas” eran de dos tipos: los afectados directos y los que se oponían por cuestiones de principio. Con el tiempo, los afectados se fueron descolgando de las actividades de la Plataforma. La cosa fue quedando en manos de cada vez menos gente y perdió fuerza hasta desaparecer.

En su día, algunas personas propusieron fundar una “asociación antitodo” que tuviese como único punto de su programa la defensa permanente del interés público frente a futuras agresiones del mismo o parecido jaez. La cosa tenía bastante lógica, porque la actividad de los Malos es permanente. El Lado Oscuro de la Fuerza está ahí todo el tiempo. Si esperamos hasta que sus fechorías tengan todas las bendiciones legales, los poncios de turno nos dirán que “ya no se puede hacer nada”. Nos encontraremos ante hechos consumados, y sólo nos quedará el derecho al pataleo, como ahora mismo.

Buena parte de los habitantes de estas islas tan pequeñas sólo se moverán si la agresión tiene un impacto económico directo sobre sus vidas y sus haciendas. Son individuos egoístas que sólo se ocupan de sus propios intereses. No merecen la solidaridad de los demás. En la Edad Antigua, los griegos los llamaban “idiotas”, y los contraponían a los verdaderos ciudadanos, que son los que miran por el interés público.

Pues eso. Vista la poca eficacia de los partidos políticos en la defensa del interés público, los ciudadanos tenemos que promover un “lobby” para vigilarlos. Uno de los primeros problemas que deberá plantearse es por qué hay tantos idiotas en estas islas tan pequeñas.

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