Luis Jar Torre - ESPIA COMO PUEDAS - El USS Pueblo

 

Publicado en la Revista General de Marina, en el número de Agosto de 2002

 

Hace año y pico un avión norteamericano de patrulla marítima Orión EP-3E, al que podemos suponer recopilando inteligencia electrónica en aguas internacionales a unas 70 millas de la costa de China, fue hostigado por un caza de “la competencia”. Aunque el eufemismo “hostigamiento” suele ocultar un rígido “ballet” con el más estricto de los “librettos”, en esta ocasión el “primer actor” chino sobreactuó, colisionó, y pagó el error con su vida, dejando a su “pareja” (el Orión) lo bastante maltrecha como para no tener garantizado el regreso a casa. El piloto norteamericano (un TN) hubiera podido optar por la alternativa heroica, alejarse mar adentro, confiar a Poseidón su renqueante y superclasificado artefacto y esperar un providencial rescate pero, quizá ya sobrado de medallas, optó por un pragmático aterrizaje de emergencia en el aeropuerto más cercano que, curiosamente, pertenecía al “equipo local”. A fin de cuentas... ¿cuál era el problema?: él era la “parte inocente”, nadie estaba en guerra y su aeronave militar gozaba de extraterritorialidad, por lo que sus secretos estaban a salvo. Ya en tierra un notable alarde de armamento portátil le sacaría de su error, granjeándole la ocasión de practicar chino con sus veintitrés compañeros hasta que Norteamérica accedió a tragarse un sapo en público. Finalmente, también pudieron recuperar su avión... o al menos la mayor parte de las piezas que lo componían (¿aduaneros buscando tabaco?), pero tengo la impresión de que, además del Orión, también regresaron a Norteamérica en pedacitos los esquemas mentales de su piloto. Naturalmente, todos fueron recibidos como auténticos héroes y oportunamente condecorados.


En San Diego la noticia tuvo un cierto aire de dejá vu para un CF jubilado de 73 años que, habiendo pasado por una situación semejante 33 años atrás, tuvo la gallardía de defender el gesto de su Presidente para conseguir la liberación de sus compatriotas (“...did absolutely the right thing when signed a letter that twice used the word sorry”) pese a que, tras su mucho más traumática experiencia, la bienvenida que a él se le dispensó arruinó su carrera y le condujo a las puertas de un Consejo de Guerra. Claro que su caso era “algo” diferente, a fin de cuentas, desde la captura a manos británicas de la fragata Chesapeake en 1813, nadie había “quitado” un buque de guerra a los Estados Unidos hasta que a él le quitaron el suyo sin que osara disparar un tiro en su defensa por lo que, tras arruinar un record de 155 años, era previsible cierta irritación por parte del mando. Habiendo sido la noticia del año (y en algunos ambientes navales el escándalo del siglo), creo que a los lectores que pasan de los cincuenta les sonará el USS Pueblo y que éste es un buen momento para contar su historia; los documentos que han sido desclasificados estos últimos años nos permiten saber muchas más cosas que en 1968, incluyendo alguna que entonces ignoraba su propio Comandante quien, como el piloto del Orión, también perdió su unidad tras sufrir una “rotura de esquemas”. Y es que, como me decía hace mucho tiempo un inmisericorde AN poco antes de ganar una apuesta: “si consigues romperle los esquemas ya es tuyo”; acto seguido “detuvo” a un abrumadísimo Alférez Médico por un asunto baladí, le hizo vestir marinera de “presidiario” (numerada y a rayas), le fotografió de frente y perfil para “la ficha” en un supuesto “calabozo” del Alcalá Galiano con genuinos mendrugo de pan y jarro de agua al fondo y, finalmente, le perdonó la vida. Agradecido por la clase práctica, el padre de la “víctima” (un marino mercante) obsequió a la Cámara con una caja de Whisky.

 

EL CONCEPTO: INTELIGENCIA “ECONOMICA”

 

Visto en perspectiva, da la impresión de que en la década de los sesenta la US Navy sufrió una fase de lo que por aquí se llama “inventar la Marina”, al menos en determinados aspectos. Durante la Guerra Fría existía una desesperante necesidad de ELINT y SIGINT que, con los satélites en pañales, frecuentemente había que obtener ante las propias narices del “enemigo”; entonces apareció la solución soviética al problema naval: el ubicuo “pesquero multiuso”. Amparándose en el concepto “aguas internacionales” y retorciendo sólo un poquito el derecho de “paso inocente”, tales pesqueros comenzaron a pulular cual mosca cojonera entre las formaciones navales de la OTAN o a “faenar” a 12,1 millas de sus costas con tal desvergüenza y frescura que, finalmente, consiguieron ser aceptados como parte del paisaje. Tras su cochambroso aspecto y la obvia parafernalia de antenas, cualquier marino digno de tal nombre percibía unos buques diseñados para aguantar lo que les echaran durante meses y que, pese a su país de origen, conseguían una relación coste-eficacia netamente “capitalista” pues, además de peces convencionales, si se terciaba podían incluso “recuperar” torpedos ajenos. Celosa de tamaña rentabilidad, la armada norteamericana, que desde 1961 trabajaba el “sector” conjuntamente con la NSA mediante siete aparatosos AGTR (en su mayoría Libertys o Victorys transformados), comenzó a definir especificaciones para crear su propia “industria pesquera”, el Proyecto AGER (Operation Clickbeetle).


La idea general era no utilizar submarinos o unidades mayores para obtener inteligencia sino pequeños buques de “nonconfrontational nature”, desarmados o con armamento muy ligero que, por resultar poco “amenazadores”, recibirían escasa atención de los “inteligenciados”. Como también se buscaba un tipo de buque “inexpensive to convert and operate” (es decir, de segunda mano y barato), cabe dudar si el objetivo primario del proyecto era táctico o económico. La plataforma elegida resultó ser un ubicuo tipo de micro-carguero construido en serie durante la Segunda Guerra Mundial para el US Army Transportation Corps y pensado para aprovisionar recónditas islas; algún lector recordará el modelo si le digo que es la cafetera cuyo Segundo era Henry Fonda en la película “Escala en Hawai” (Mr. Roberts en V.O.). Tras doce años en “naftalina”, en abril de 1966 una comisión naval rescató al FS-344 (ex FP-344) del “almacén” de Río Vista (California), renombrándole como AKL-44 USS Pueblo (¡al fin un nombre!) y trasladándole al Arsenal de Puget Sound para su transformación. Nuestro buque era un “todo a popa” de dos bodegas botado en 1944 con 54 mts de eslora, 10 de manga, 935 Tons de Desplazamiento Máximo y 345 de Peso Muerto. Dos diesel de 500 H.P. unidos a sendos ejes le daban una velocidad máxima de 13,5 nudos cuando era joven, aunque en su segunda vida apenas pasaba de los 12; a nadie debió parecer una unidad impresionante pero, al menos, cumplía uno de los requisitos: ante su vista, nadie podía sentirse amenazado.


El Pueblo fue el segundo AKL en ser transformado, le había precedido el cabeza de serie (GER-1 USS Banner) y compartió arsenal con el tercero (GER-3 USS Palm Beach), donde se le montó una superestructura de banda a banda sobre la bodega nº 2 que se extendía hasta la antigua escotilla nº 1, le sustituyeron el “kingpost” y los puntales de carga situados entre ambas bodegas por un sólido palo repleto de antenas y le instalaron antenas adicionales por doquier. La nueva superestructura contendría el SOD (Special Operations Detachment), un típico local super-restringido con parafernalia electrónica que la dotación pronto bautizó como sod-hut (“hut”: choza) y, como el buque estaba pensado para una dotación de 27 y ahora serían unos 80, es casi seguro que alguna bodega se destinara a sollado. Comparando fotografías se observa que, una vez transformado, el “Pueblo” navegaba prácticamente en las marcas de máxima carga de su vida anterior y bastante menguado de francobordo: no hay que ser un lince para deducir que la “cubertada” de la bodega nº 2 no le haría ninguna gracia a su curva de brazos adrizantes por lo que, haciendo de la necesidad virtud, le debieron lastrar a conciencia con combustible hasta proporcionarle 4.000 millas de autonomía.


Tiene su gracia que en principio estuviera previsto tripular estos buques con personal civil y que finalmente, en una curiosa “internalización de servicios”, se les asignara dotación militar; si tal decisión se tomó realmente en base a lo que he leído (“salary cost were too high”) la cosa da que pensar. En enero de 1967 comenzaron a caer por el “Pueblo” los primeros miembros de su dotación, en buena parte constituida por un destacamento del “Naval Security Group” (veintiocho Petty Officers operadores de los equipos del sod-hut) que, para mosqueo del resto del personal, constituían grupo aparte y se creían de mejor familia. Naturalmente todo era muy secreto, oficialmente tripulaban un buque de investigación oceanográfica (Auxiliary General Environmental Research), no les estaba permitido especular sobre su misión y parece que el propio Comandante llegó a tener problemas de aprovisionamiento al no estar autorizado a aclarar la necesidad de determinados pedidos. Podían haber preguntado al despensero Stu Rusell quien, en la parada de autobús y de camino para incorporarse, preguntó a un currante del Arsenal donde estaba su barco y qué tal era, siendo puntualmente informado que debía haber “really pissed someone off” para obtener tal destino, que navegaría cantidad y que “the Pueblo would be operating in the Bering Strait area... our country's response to Russian trawlers, but we would be spying on the Russians”.


A finales de Enero apareció por el buque su Comandante, el entonces CC “Pete” Bucher, un geólogo de 38 años que, huérfano desde su infancia, había pasado de mano en mano hasta alistarse como marinero en 1946, acudir a la Universidad (¿con beca de la Navy?) en 1948 y reingresar como Oficial apenas licenciado en 1953. Era hombre de submarinos y fue Segundo del USS Ronquil antes de ser destinado al E.M. de una flotilla en 1964; si esperaba mandar uno no debió sentirse muy impresionado con el artefacto que le endosaron, pero pronto se vio “sumergido” en unas obras que, aparte 22.547 jornadas/hombre y varios meses de retraso, generaron “much argument and hard feelings among shipyard staff”. El 13 de mayo se efectuó la solemne entrega a la marina y el alcalde de Pueblo (Colorado) pudo transmitir sus mejores deseos... en el mismo telegrama que excusaba su asistencia (¡hombre, no se trataba precisamente de un portaviones!). Días después, personal de comunicaciones descubrió equipos del sod-hut “installed upside-down” y la cosa hubo de prolongarse 500.000$ y cuatro meses más hasta que, el 12 de Septiembre, el “Pueblo” abandonó el Arsenal para efectuar la Calificación Operativa en San Diego y su dotación pudo constatar que navegaba y daba pantocazos como la cajita de zapatos top-heavy que aparentaba ser.

 

LA MISIÓN: INTELIGENCIA ELECTRÓNICA

 

Sin duda que el “Pueblo” tenía lo último en electrónica, incluyendo dos receptores con registro digital en cinta y un transmisor de última generación (el KW-7) supuestamente indescifrable pero, de creer a su quejoso Comandante, la cosa fallaba por la base. Así, a sus “cualidades” marineras se añadía un servo diseñado (cosas de la guerra) por una extinta empresa de ascensores que no permitía gobernar localmente; tal engendro, además de peculiar era veleidoso: “…I had lost steering as many as sixty times in two weeks”. Luego estaba la “artillería” (montada posteriormente en Japón): dos piezas de 12,7 mm sin protección para el sirviente que “...were unfamiliar to my gunner's mate, who had never had any formal training in their use“. También preocupaban a Bucher la “carga”: “...I felt that we were being provided with too many nonessential classified publications, …we were required to carry the full load“ y algún problemilla anexo: ”…we did have a stability problem”. Finalmente, estaban los mecanismos de autodestrucción de tanto secreto: “I did request a destruct system in a classified to the CNO, …the request was turned down”. Al menos había dos trituradoras de papel (mil hojas/hora) y un “incinerador”, bueno... una estufilla situada en cubierta de botes para evitar “fumatas” internas. Tras hacer escala en San Francisco, llegaron a San Diego el 21 de septiembre para pasar la CEVACO. Un marinero ha escrito que, en ausencia de planes de lección para buques espía (muy lógico), se les “examinó” como transporte auxiliar, simulando petrolear en la mar sobre una toma inexistente y cosas así. Conseguido el aprobado, el 6 de noviembre salieron para Japón vía Pearl Harbour.


Una constante en la totalidad de las fuentes es que la dotación del “Pueblo” adoraba a su Comandante y que su amor era correspondido. Aunque les hacía trabajar duro y era un maniático de la limpieza, Bucher (que por entonces ascendió a CF) distaba mucho de ser un ordenancista: su gente se apiñaba en un buque penoso por muchos conceptos pero él siempre encontraba ocasión de “premiarles” a costa de destrozar algún reglamento, lo que parecía encantarles. Así, en la mar lucían fantásticas combinaciones de vestimenta civil y militar, los francos de servicio tenían libre acceso a la litera y, si la cosa se ponía realmente dura, podía estudiarse una terapia a base de “medicinal brandy”. Otra constante es el “mal rollo” de Bucher con su Segundo (TN Murphy), un tipo cuadriculado cuya formación religiosa le impedía disfrutar de una cerveza y cuya formación náutica le impedía gozar de la confianza de su Comandante, al que él consideraba “erratic and unprofessional” y con tendency to “throw the Navy rulebook out the window”. Era un barco gafado desde el principio: a medio camino de Japón, se autorizó baño con el resultado de que un “bañista” cayó sobre otro lesionándole la espalda y, sin médico a bordo, Bucher hubo de informar del incidente y concertar un rendez vous con el USS Gompers para evacuar el herido. El 1 de diciembre llegaron a Yokosuka (Bahía de Tokio) donde, tras nuevas obras y en la salida de pruebas, un enorme e indetectado petrolero les salió de la niebla a 1000 yardas obligando al Comandante a descargar su estrés: “God damn it, XO, how the hell did that get there?”; por suerte para el Segundo otro fallo de gobierno desvió la atención de Bucher, que hubo de volver a puerto a remolque. Reparado definitivamente el servo (¡los japoneses!) e instalado el armamento, salieron para Sasebo (Estrecho de Tsushima) y, de camino, el Segundo recibió otra racha a cuenta de sus supuestas “habilidades” náuticas y ciertas piedras por la proa; desesperado (y puede que mamparítico), el TN Murphy acabaría pergeñando un borrador de solicitud de baja en la “empresa”. El 9 de enero de 1968 quedaron listos para desempeñar comisión en Sasebo, con una dotación de 83 personas a bordo incluyendo dos oceanógrafos civiles.


La Orden de Operaciones que Bucher recibió era un mensaje de COMNAVFORJAPAN (R180752Z DEC67) complementado por un “Sailing Order” de CTF NINE SIX (P050512Z JAN 68), ambos exhiben un aparatoso SECRET pero, como ya están desclasificados y me los he agenciado en Internet, no heriremos sensibilidades si les echamos un vistazo. Los objetivos primarios son determinar la extensión y naturaleza de las actividades navales frente a cuatro puertos norcoreanos, “sample electronic environment of east coast Nort Korea, with emphasis on intercept/fixing of coastal radars” y, de regreso a Sasebo, vigilar las unidades soviéticas que operaban en el Estrecho de Tsushima al objeto de averiguar su misión. En la O.O. hay además tres objetivos secundarios, “determine korcom (norcoreana) and soviet reaction respectively to an overt intelligence collector operating near korcom periphery and actively conducting surveillance of USSR naval units”, evaluar la capacidad del “Pueblo” como buque de inteligencia/vigilancia táctica e informar del despliegue de unidades norcoreanas o soviéticas. Las instrucciones complementarias eran claras, no acercarse a menos de 13 millas de la costa “enemiga” o 500 yardas de las unidades soviéticas, autorizándose puntualmente 200 yardas para hacer fotos pero sin interferir los ejercicios. Se fija una estimación de riesgo “minimal, since Pueblo will be operating in international waters for entire deployment” y, en lo concerniente a las ROE’S, se mencionan dos “referencias” con una desmoralizadora precisión añadida: “C.O. cognizant of Pueblo’s vulnerability to fatal damage due to collision”.


La “Sailing Order” establecía además que el armamento defensivo debía estibarse o cubrirse de forma que no llamara la atención y utilizarse solamente “in cases where threat to survival is obvious”. Bucher declaró que “One of the last things Admiral Johnson (COMNAVFORJAPAN) said to me was that I should in no way uncover those guns unless it was absolutely necessary, nor was I ever to provoke anyone by the use of those guns”. Es evidente que la idea era no provocar pero, ya que una de las misiones del “Pueblo” era precisamente determinar la “reacción” ante su propia presencia, sorprende la baja estimación del riesgo y que se le enviara al quinto pino sin plan de contingencia para una “reacción desproporcionada”, más si se considera que EEUU estaban en plena escalada bélica en Indochina, que Corea del Norte apoyaba activamente a los norvietnamitas y que, apenas siete meses atrás y durante la “Guerra de los Seis Días”, un buque de inteligencia norteamericano (USS Liberty, AGTR-5) había sido bombardeado, cañoneado y torpedeado “por error” en aguas internacionales a 14 millas de la costa egipcia por los judíos, causando treinta y cuatro muertos y la decisión de armar al “Pueblo”. Hay quien opina que, en ambos casos, compartir la “gestión” de una unidad naval con una agencia civil pudo crear descoordinación; lo cierto es que la O.O. del “Pueblo” autoriza seis enlaces directos y que, aparentemente, fue enviado a una costa hostil bajo la única protección de dos ametralladoras de 12,7 mm., diez rifles, un puñado de pistolas del 45, su bandera y la legislación internacional. En EEUU hay una frase al respecto: “las buenas razones están bien, pero las buenas razones y una pistola están mejor que únicamente las buenas razones”. Se atribuye a Al Capone.


El “Pueblo” salió de puerto el 11 de enero y su primer “descubrimiento” fue un temporal que lo obligó a moderar, llegando el 16 frente al más al N de los cuatro puertos que su O.O. le ordenaba vigilar (Chongjin, 120 millas al SW de Vladivostok), el 18 frente al segundo (Songjin), el 20 frente al tercero (Mayang Do) y el 22 frente al más meridional (Wonsan). Bucher permaneció dos días frente a cada uno mientras el personal del sod-hut grababa inteligencia electrónica, los oceanógrafos le daban al batitermógrafo y todos mantenían silencio radio, pues la orden eran mantener el EMCOM hasta establecer contacto firme con unidades soviéticas y, entonces, remitir un SITREP diario. Conviene aclarar que, pese a ostentar el mando militar de todo el buque, Bucher no tenía control administrativo ni operativo sobre el sod-hut, asignado por CINCPACFLT al TN Harris que, como el TN Murphy, tampoco hacía buenas migas con el Comandante (el Segundo comentó a Harris la posibilidad de “desembarcar” a Bucher ignorando que Bucher ya tenía pensado desembarcarlo a él). El “Pueblo” operaba entre 14 y 18 millas de la costa durante el día alejándose a unas 20 o 25 de noche en un entorno de mar, viento, nieve y bajas temperaturas, que obligó a retirar toneladas de hielo de cubierta y disfrutar los aromas del mareo por doquier. Para entonces, algún miembro de la dotación (a la que al salir de puerto se habían requisado las cámaras fotográficas) no tenía claro si estaba participando en una película de James Bond o de los Hermanos Marx pues, tras preguntarle el Segundo cuantas bolsas de basura lastradas había a bordo y darle cumplida respuesta (“what a weighted trash bag is?”), no entendió su mosqueo ni la explicación de que servían para que “ellos” no dedujeran su presencia allí a la vista de los desperdicios. El tipo tenía su propia lógica: “…the ship was painted navy gray, and had big white letters on the bow. Since we could see the shore, it was safe to assume that they, whoever the hell they were, could see us too”.

 

EL INCIDENTE: INTELIGENCIA MILITAR

 

Está claro que “ellos”, guiados también por una lógica propia y con unos objetivos que el TN Murphy no podía ni sospechar, decidieron hacer algo muy gordo precisamente allí y entonces. Todavía hay quien piensa que el inopinado ataque al “Pueblo” pudo deberse al error de creerlo surcoreano, a la iniciativa entusiasta de algún mando local, a una rabieta con los rusos (aparentemente no se les consultó y quedaron “descolocados”) o, simplemente, a una reacción inexplicable. No pretendo sentar cátedra, pero los hechos encajan al milímetro con la ofensiva del Tet, iniciada una semana más tarde y que supuso el principio del fin de la presencia norteamericana en Vietnam, y una semana es un plazo razonable para distraer (digamos que) un grupo aeronaval de donde más va a necesitarse ¿no? Todo apunta al conocido problema de estar en el lugar equivocado en el momento menos oportuno, aunque el destinatario original de las tortas no fuera el “Pueblo” (su presencia no era previsible) sino el mismísimo Presidente de Corea del Sur: en la noche del 21 al 22 de enero, un comando de 31 norcoreanos con uniformes del equipo local y muy malas intenciones consiguió llegar a las proximidades del Palacio Presidencial antes de ser neutralizado. Curiosamente, la misma tarde del 21 un cazasubmarinos norcoreano pasó entre dos luces y a unos 25 nudos a una milla escasa del “Pueblo” pero, como no vieron a nadie en su cubierta ni le captaron emisiones radioeléctricas, los norteamericanos decidieron que no habían sido detectados y mantuvieron el EMCOM.


Por fin, a las 1330 del 22 les pilló una pareja de arrastreros norcoreanos que, tras acercarse a unas 40 yardas y recibir algún corte de mangas, pasaron a orbitarles a unas 500 (vaya “unidad”... ¡acosados por dos pesqueros!). Más visto que un tebeo, Bucher ordenó romper el silencio radio y transmitir el primer SITREP a USNAVSECGRU Kamiseya pero, a despecho de tanta parafernalia electrónica, la mala propagación impidió pasar el mensaje hasta las 1000 del día siguiente cuando, con los moscones ya desaparecidos, se informó por un segundo SITREP que se restablecía el EMCOM. Como por entonces ya sólo faltaban horas para que el “Pueblo” dejara la costa norcoreana, no se le informó que la “cosa política” estaba al rojo; en cambio recibieron los últimos resultados de la NBA. En la mañana del 23 el “Pueblo” había vuelto a acercarse a 15 millas frente a la entrada de Wonsan después de pasar la noche a unas 25; el día había amanecido relativamente templado (-7ºC), con buena mar, algo de calima y nubosidad en aumento. Hacia las 1145 un telefonazo del puente turbó la comida del Comandante: un buque salido de puerto y situado a 8 millas se dirigía hacia ellos. Tres minutos y otra llamada más tarde Bucher supo que el contacto se les echaba encima a 25 nudos y, hacia las 1200, tenían a 1000 yardas un patrullero antisubmarino norcoreano en zafarrancho de combate preguntándoles su nacionalidad; con su armamento oculto a la vista y un gorro de esquiar en la cabeza, Bucher izó su bandera y ordenó largar el batitermógrafo. Su “mensaje” fue recibido correctamente: a las 1210 un avión RC-130 norteamericano (que, ahora se sabe, también andaba “de pesca” por allí), interceptó al patrullero: “The name of the target is GER-2. I judge it to be a reconaissance ship. It is American guys. It does not appear that there are weapons and it is a hydrographic mapping ship” (en coreano, claro).


El patrullero (un modelo soviético SO1 modificado de 215 Tons) se acercó a 500 yardas para espetar un “Heave to or I will fire. Pueblo”; Bucher, precisamente parado a cuenta del baty, soltó una sarta de maldiciones, izó un “I am hydrographic” y, tras comprobar que estaba a 15,8 millas de tierra, un “I am in international waters” y un optimista “Thank you for your consideration. I am now departing the area.” En tanto, tres lanchas torpederas se habían sumado a la fiesta, una cuarta lancha y un segundo cazasubmarinos estaban al llegar y dos Migs dieron una pasada “de castigo” al agobiado “Pueblo” que, tras recoger el “baty”, aproó discretamente mar adentro. A las 1306 el RC-130 interceptó de nuevo al patrullero: “... according to present instructions we will close down the radio, tie up the personnel, tow it and enter port at Wonsan. At present, we are on our way to boarding. We are coming in.” Dicho y hecho, el patrullero trasbordó un grupo armado a una de las torpederas y ésta intentó abarloarse al “Pueblo”, que se zafó y aumentó la velocidad a 12 nudos siempre rodeado por las unidades norcoreanas y con el patrullero al costado. Hasta aquel momento era un hostigamiento más y Bucher, advertido de que podía ocurrirle y que no pasarían de ahí, se atuvo al esquema de no “provocar” con sus dos ametralladoras, inútiles en sus fundas bajo una pulgada de hielo y con su munición en interiores. Los esquemas volaron por los aires hacia las 1320 cuando, tras varios “pepinazos” del patrullero (HE/37 mm, uno en el puente alto), ráfagas de ametralladora perforando superestructuras y otra pasada de los Migs “...it became obvious that this was not typical harassment”. El Comandante (que resultó herido) ordenó Modified General Quarters (sin personal en cubierta), pedir auxilio por radio, destruir el material clasificado y... “para”, momento en que cesó el fuego y se le ordenó “Follow me have pilot on board. Pueblo”. Hábilmente “persuadido”, Bucher invirtió rumbo y salió avante 2/3 caminito de Wonsan con su dotación intentando quemar las publicaciones y repartiendo mamporros a los equipos.


Fue un gran intento, aunque mazas y hachas rebotaban en indestructibles equipos crypto y los papeles parecían ignífugos, consiguieron ahumarse a sí mismos y mosquear al enemigo. Sobre un fondo de pasillos invadidos por el humo, fundas de colchoneta repletas de documentos volando por la borda y una “brigada del caldero” entre el puente y el “incinerador”, los coreanos “empujaban” con gestos a Bucher y éste fingía no entender hasta que, al intentar ganar tiempo parando, volvieron a ametrallarles causando un muerto y varios heridos adicionales antes de que reanudaran la marcha avante 1/3. Los operadores habían conseguido transmitir una petición de auxilio (“These fellows mean business. SOS. SOS.”) y obtener una respuesta (resista lo que pueda, buena suerte, etc.) cuando, hacia las 1340, se ordenó parar al Pueblo, la torpedera se le abarloó y de ella saltaron a bordo siete tipos (AK47 con bayoneta calada) y un oficial que insistió a punta de pistola en que Bucher le acompañara a una “ronda de interiores”. En el sod-hut, el oficial preguntó “What were you doing in here, burning your secret orders?”) y ante la respuesta del Comandante (“oh, just making ice cream!”), su exótico “colega” le tiró al suelo de una patada (el pobre Bucher nunca llegó a mandar en aquel cubículo). Finalmente se escuchó por el 1MC “all nonessential personnel assemble in the forward well deck” y, al poco, estaban otra vez avante 1/3, pero ahora con la mayor parte de la dotación sentada en cubierta con la manos sobre la cabeza, los ojos vendados y escuchando cosas raras por la red de órdenes generales que sus ocurrentes invasores utilizaban para comunicarse con sus unidades (gracioso, particularmente en aquel buque, pero ese “circuito” nadie lo interfirió). Ya en aguas norcoreanas embarcaría otro grupo (treinta y cuatro) y un práctico civil, al que faltó tiempo para marcar “avante toda”, hacerse cargo de la caña y meter el barco en Wonsan mientras, reagrupado en un sollado, el “nonessential personnel” sufría las desesperantes risitas de sus captores que hojeaban (y decomisaban) los insustituibles “Playboys” atesorados bajo las literas. El último mensaje recibido les informaba de “some birds winging your way”, pero debía referirse a gaviotas pues nadie pudo ver aviones norteamericanos ni con la ayuda de los norcoreanos, que también miraban al cielo con cierta ansiedad.

 


EL CAUTIVERIO: INTELIGENCIA HUMANA



Con los documentos de la Presidencia Johnson ya desclasificados, podemos ojear la valoración del incidente hecha por la CIA el mismo día 23 (fue “a posta”, está relacionado con Vietnam y a los rusos no va a gustarles) y, después, sentarnos junto a Lyndon B. en su reunión del 24 con el Consejo de Seguridad Nacional. Las actas son ilustrativas: el Presidente sabe (¡por los periódicos!) que había aviones propios a 30 minutos de vuelo y pide explicaciones, se las dan McNamara (“Air defenses in the Wonsan area are extensive”) y el General Wheeler (“Aircraft would have needed to refuel in the air. Twilight comes at 5:09. Darkness comes at 5:38. There were only 3-1/2 hours of light. The Commander of the Fifth Air Force issued an order to dispatch aircraft but then reversed the order because of the approach of darkness and the superiority of enemy forces in the area”). Dean Rusk no termina de creer que Moscú vaya de rositas, pero se gana el sueldo (“They may be trying to open up a second front”), como también Richard Helm (“They want to distract attention from Vietnam”) y el propio Johnson (“They may also want to detain the carrier Enterprise”). Pero es un militar (Wheeler) quien saca el tema (“Senator Russell... was unhappy that an American ship was taken without a shot being fired on our side”) y el propio Johnson quien muestra un cable de Reuters donde Bucher (que lleva preso día y medio) confiesa sus “crímenes”. El tiro de gracia lo dispara Rusk (“I frankly do not see how they could get a U.S. Navy Commander to make statements like that”). Debía ser corto de vista.


A veces, la “gente bien” no concibe los malos modos que pueden exhibir ciertos tipos, lo cuentas y se te quedan mirando con expresión afectada hasta hacerte sentir un patán en el paraíso. Estos tipos en concreto, tras causar a Bucher un muerto y dieciocho heridos, llevaron los supervivientes a puntapiés a Pyongyang donde les sometieron uno por uno a un infame “tercer grado” con amenaza incluida de inmediato (y plausible) fusilamiento de no confesar sus “crímenes”. Los intentos de dar el clásico “name, rank and serial number” o camuflar el destino a bordo suponían nuevos “estímulos” a ser francos y la desmoralizadora evidencia de que, con su buque, había caído el Detall completo con ficha, foto y parafernalia anexa (en 1968 y aquí, habría caído hasta la colección de informes). Como urgía su “confesión” para justificar el ataque, a Bucher se le dió un tratamiento “especial”: le presentaron un inverosímil documento y le dijeron que ni él ni los demás heridos recibirían tratamiento hasta que lo firmara, pero no funcionó; después le apalizaron hasta dejarle semiinconsciente varias veces y, como seguía sin firmar, le dijeron que le matarían allí mismo; de rodillas y con la pistola en la cabeza, sólo le sacaron un “I love you, Rose” antes de oirse el “click”. Finalmente, le mostraron un agonizante surcoreano suspendido de un gancho de carnicero con los huesos rotos asomando por sus heridas y un ojo suelto colgando. Cuando hubo asimilado el espectáculo, un coronel le informó que así trataban a los espías y que su dotación iría detrás, comenzando por los más jóvenes. Bucher firmó... por pelos. A su regreso a EEUU se descubriría que, durante las palizas, había sufrido un infarto; justo mientras quienes debían saber que en día y medio sobra tiempo para que cualquiera pueda llegar a firmar cualquier cosa, tenían problemas de “visión”.


Con todo hubo escenas tragicómicas, como confundir a dos filipinos y un hispano de la dotación con espías surcoreanos (leña al mono) o, mejor aún, tomar al desdichado Segundo por el Comisario Político (todavía más leña), impresión reforzada por su formación religiosa y el desbarre sobre el Comandante de su descubierta “carta de dimisión” (je, je). Tampoco estuvo mal el torrente de “confesiones” en un inglés deliberadamente ridículo para indicar su “no voluntariedad”, aunque el broche de oro ocurrió en Junio cuando, tras observar en dos películas de propaganda a varios occidentales mostrando el dedo índice a la cámara, dedujeron que no se habían cortado las tomas por ignorar el significado obsceno del gesto. A partir de entonces se pudo ver a compungidos miembros de la dotación haciendo discretos “Hawaiian Good Luck Signs” (eso explicaron que era, los muy ladinos); por desgracia, una foto de su “saludo” (con nota aclaratoria) salió en el “Time” del 18 de octubre, dejando en el más espantoso de los ridículos a sus captores para cuya cultura oriental una humillación pública era casi peor que la muerte. En respuesta al “saludo”, entre el 13 y el 19 de diciembre la práctica totalidad de la dotación recibió tales palizas que pensaron no regresar vivos. Para obtener su liberación, un general norteamericano hubo de firmar el 23 un documento en nombre de su gobierno confesando todo tipo de pecados y prometiendo no pecar más, auténtico trágala que finalizaba con una microscópica concesión, la inclusión del párrafo: “Simultaneously with the signing of this document, the undersigned acknowledges receipt of 82 former crew members of the Pueblo and one corpse”. El mismo día les permitieron cruzar (andando y de uno en uno) la frontera surcoreana por el puesto del “No Return Bridge” en Panmunjon; Bucher hubo de hacerlo además con la grabación de su “confesión” atronando por megafonía, pero en el centro de reunión le recibió otro tipo de estruendo: las aclamaciones de su exhausta dotación puesta en pie.

 

EL RESULTADO: INTELIGENCIA ENEMIGA

 

Se ha apuntado lo chocante de que un buque ideado para recopilar información termine siendo una fuente de inteligencia en sí mismo pero, más que una fuente, el Pueblo resultó el Amazonas: además de un tesoro en equipos, con el buque cayeron unas dos toneladas de documentación clasificada, incluyendo la “sobrecarga” de publicaciones de Bucher, manuales, instrucciones y unos 8.000 mensajes recibidos. Un memorandum ya desclasificado da idea de la situación creada: “Admiral Smith should be authorized to use the Sailing Order in the event that the North Koreans captured a copy of a 1966 CINCPAC Fleet directive which authorized surface patrols up to three nautical miles of the North Korean coast. This instruction was, of course, superseded by the Pueblo's Sailing Order”. Al menos, la valoración inicial respecto al transmisor cifrado KW7 era tranquilizadora: no servía de nada sin sus claves, que se cambiaban mensualmente. Pero, tras detener por espía en 1985 a un antiguo Navy Chief Petty Officer, los norteamericanos descubrirían que había estado pasando dichas claves a los soviéticos desde 1967 y que, en consecuencia, más de un millón de mensajes estaban comprometidos. Un inglés lo habría calificado como un auténtico contratiempo.


Inicialmente la dotación del “Pueblo” fue recibida con gran aparato de honores y parabienes aunque, tan pronto pasó la Navidad, las varas se tornaron lanzas y el 20 de enero estaban ante una Court of Inquiry compuesta por cinco Almirantes que utilizó ciento cuatro testigos, doscientas horas de testimonios, 3.392 folios y casi dos meses para investigar cómo habían podido robarles un buque de guerra. Para un militar es difícil tratar el tema sin que el subconsciente le juegue una mala pasada: así, en su Historia de la Guerra Electrónica, el CA Arcángelis inicia la descripción de Bucher informando que “no se había formado en la Academia Naval de Annápolis” (¡ufff...!). Es obvio que alistar las piezas de 12.7 mm antes del ataque hubiera sido ir contra la O.O. e intentar su uso después inútil (por el hielo) y suicida (por su inexistente protección), pero el armamento portátil y, en último extremo, la posibilidad de hundir el buque (en aguas heladas) debió rondar la mente de la Corte. Como a mí nunca me han disparado no juzgaré pues, en mi limitadísima experiencia, tengo claro que las reacciones individuales son imprevisibles y entendido que es difícil pensar con claridad cuando estás herido, te están disparando y no sabes por qué.


La dotación de Bucher opinó que su actitud les salvó la vida y su liderazgo les mantuvo unidos durante el cautiverio, llegando alguno a creerle merecedor de la Medalla de Honor. La Corte, reconociendo su “leadership y guidance for conduct”, le creyó merecedor y le propuso para... un Consejo de Guerra por negligencia en la destrucción, permitir el abordaje, no defenderse y dirigirse a Wonsan; igual que al TN Harris por no informar al Comandante de deficiencias en su departamento, no tener un plan de destrucción adecuado y no destruir satisfactoriamente el material cuando se le ordenó. En menor escala, se propuso al TN Murphy para una “letter of admonition” por supuesto abandono de sus obligaciones como Segundo durante la destrucción del material, al CA Johnson (COMNAVFORJAPAN) para una “letter of reprimand” por no prever un apoyo efectivo para contingencias como la ocurrida al “Pueblo” y no verificar la viabilidad de una rápida destrucción del material y al CN Everett (Naval Security Group) para otra “letter of reprimand” por no asegurarse del alistamiento del Pueblo para su misión ni coordinar las agencias que debían suministrarle inteligencia durante la misma. CINCPAC se mostró en desacuerdo y, finalmente, el Secretario de Marina decidió que nadie sería sancionado, unos habían sufrido lo suyo y todos “…the sudden collapse of a premise which had been assumed at every level of responsibility and upon which every other aspect of the mission had been based: freedom of the high seas”.


El reparto de medallas no estuvo mal: todo el personal militar se llevó cinco (incluyendo el Corazón Púrpura por las palizas) y hubo otras veintiocho por méritos individuales. Con la carrera ya “hecha” (y los “veinte años” cumplidos), Bucher abandonó la marina en 1973, escribió un libro, se apuntó a una escuela de arte y ha ido tirando hasta hoy con su retiro y sus acuarelas; sobrevive cerca de San Diego algo amargado y achuchado de salud. El TN Murphy también dejó la marina con presteza y escribió un libro, después trabajó veintidós años como concesionario de vehículos y ha terminado de conductor de un autobús turístico... ¡y Boy-Scout!; su medio-amigo, el TN Harris, se dedica a la enseñanza. El resto de la peña ha fundado una asociación que se reúne con cierta frecuencia y sigue considerando a Bucher su héroe. Respecto al “Pueblo”, tras permanecer treinta y un años amarrado en Wonsan los norcoreanos lo trasladaron hace unos tres a Pyongyang, donde lo han convertido en una atracción turística; la información que tengo es que el propio oficial que dirigió el asalto (el ahora coronel Kim Joon Rok) explica su versión de la historia a los turistas, en cierto modo como el TN Murphy. En vista del éxito, el programa AGER fue suspendido y su anteúltimo buque dado de baja en 1969. El último sigue “destacado” en Extremo Oriente.


NOTAS SOBRE LAS FUENTES


Para asuntos generales he consultado la extensa documentación que la USS Pueblo Veteran's Association tiene en su página de Internet (www.usspueblo.org); las relaciones Comandante-Segundo se basan en un artículo publicado hace un año en Stars and Stripes y algunos aspectos políticos y material desclasificado proceden del Departamento de Estado (Foreing Relations of the United States 1964-1968, Volume XXIX, Korea), pero no así la O.O. y la Sailing Order, que debieron desclasificarse bastante antes. En ausencia de quórum, las horas del ataque deben considerarse aproximadas. Incluyo citas de otros autores procedentes del libro de Bucher, que no he podido leer (Bucher: My Story; Doubleday, NY 1970), sus datos personales proceden del “sketch” biográfico oficial elaborado a la entrada en servicio de su buque y de un par de artículos publicados el año pasado en los EEUU. Esto a modo de resumen, si alguien quiere “ampliar estudios” puedo enviarle algunas docenas de documentos y la referencia de nueve monografías sobre el tema.

 

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